Jonathan Lopez vio llegar su turno en el juego familiar en una casa de California con mucha preocupación. La partida de Jenga estaba avanzada y le quedaban pocas maniobras seguras.

 

Pero lejos de amedrentarse, tomó coraje y se decidió por la opción más difícil.

 

Intentaría mover dos piezas a la vez. Pero no cualesquiera, sino que se animaría a mover las dos de la base. Sí, miró a sus amigos y familiares y les adelantó su plan.

 

Cuando todos se dieron cuenta de que realmente iba a intentarlo, comenzaron a alentarlo.

 

Lopez se reclinó para que sus ojos quedaran a la misma altura que las piezas. Las tomó firmemente con sus manos. De a poquito las deslizó y con una cuenta regresiva las quitó de un solo movimiento seco.

 

Fuente: Infobae