El jugador descansaba junto a sus compañeros cuando, repentinamente, cayó desplomado sobre el piso completamente inconsciente. Su corazón había dejado de latir.

Mientras la voz del estadio pedía un médico y los presentes trataban de darle aire con sus remeras, otros rompieron en llanto y temieron lo peor, ya que Solomon no mostraba reacción alguna.

 

El jugador recibió varias tareas de reanimación y fue trasladado a un hospital cercano, donde finalmente pudo ser reanimado y estabilizado. “Está despierto y responde a todo tipo de estímulos”, comunicó luego el entrenador de los Bulldogs.