El primer tiempo entre Almagro y Temperley se puso picante, pero no por el gol fallido del visitante sino porque la jugada fue particularmente peligrosa: la pelota rozó el arco y agitó el panal de abejas que estaba adherido a la esquina superior derecha.

Como era de esperarse, el partido fue interrumpido a los 20 minutos del primer tiempo hasta que personal del club lidió con las abejas, que ya se disponían a ajusticiar a cualquiera que invadiera su territorio.

La primera medida de personal de Almagro fue atacar a las abejas con un matafuegos, pero eso sólo llenó de humo el campo de juego.

Otra opción que tomaron los encargados fue rociar un insecticida sobre el arcopara fumigar a las abejas, pero tal parece que los bichos eran resistentes. De más está decir que los jugadores y la hinchada podían no soportar bien el efecto de los tóxicos.

En algún momento alguien se iluminó y cortó por lo sano al rociar un insecticida menos nocivo para los deportistas y los hinchas, pero también con un alcance menos promisorio porque se trataba de un producto de uso cotidiano.

Después de 10 minutos de lid, los encargados de Almagro lograron disipar a las abejas y el partido fue reanudado. El primer tiempo terminó sin goles y sin abejas.