Sentado en el jardín de su casa, el hombre recibió el paquete y comenzó a abrirlo. No parecía tener demasiadas expectativas, pero no quería desilusionar a su hija, que acababa de dárselo como regalo por su cumpleaños 66.

 

Adentró halló una caja blanca que contenía unos lentes. Se asemejaban a unos para protegerse del sol, pero no. Eran los lentes EnChroma, que permiten apreciar los colores a las personas que padecen daltonismo.

 

La reacción fue inmediata. Ni bien se los puso comenzó a llorar y no pudo mantener los ojos abiertos. Por primera vez en su vida, el padre y abuelo pudo ver colores.

 

Primero usó los anteojos para ver los globos multicolores que su hija le había puesto en el jardín. Pero luego los disfrutó viendo televisión. Nunca es tarde para ciertas cosas.