La conmovedora foto de una niña que hace los deberes sentada en el cordón de la vereda, en una calle de San Miguel de Tucumán, tiene una historia detrás hasta hoy desconocida.

 

El nombre y el rostro de la pequeña estudiante dejaron de ser un enigma también. Se llama Camila, tiene 5 años, y a pesar de las necesidades que atraviesa su familia, ella asiste religiosamente al colegio Benjamín Villafañe de Villa 9 de Julio.

 

 

Un móvil del canal 8 de Tucumán visitó la escuela, ubicada en la calle Blas Parera al 700, y allí pudo encontrar a la protagonista de la imagen que se viralizó. También recogió el testimonio de Ángela Sarvia, su mamá, las maestras de Camila y la directora de la institución.

 

La foto fue tomada un sábado a la mañana en el semáforo de 24 de Setiembre al 1200, en las cercanías del puente del ferrocarril Belgrano, antiguamente denominado Central Córdoba, en la capital provincial. Ángela va a esa esquina a pedir ayuda. Lo mismo hace los domingos.

 

La mujer atraviesa una situación de profunda pobreza, no tiene estudios primarios y tampoco cuenta con vivienda propia. Vive junto a su papá y su hermano y tiene dos hijos, Camila y Luis, el menor. Su único ingreso es una Asignación Universal por Hijo (AUH), que si bien le permite mandar a su hija a la escuela, no le alcanza para vivir.

 

Camila es una nena muy introvertida, pero súper aplicada. Así la describió su maestra de jardín, que la tuvo el año pasado. Ahora empezó primer grado con las mismas ganas. En abril cumplirá seis años.

 

"Al comienzo Camila se presentaba como una niña muy tímida. Pero luego, con los días, ese ánimo fue cambiando y despertó en ella más la curiosidad y el interés por aprender cada día más", dijo la docente.

"Es una nena muy aplicada, con muchas ganas de superarse, siempre con el apoyo de su mamá", agregó.

Ángela Sarvia, la mamá de Camila, no sabe leer ni escribir. Pero lo que sí sabe es que no quiere que a su hija le suceda lo mismo. "Le gusta venir a la escuela", dijo la mujer, emocionada. Y enseguida, con la voz quebrada, pidió ayuda ante las cámaras de televisión. "Lo único que necesito es una casa. Yo vivo a la orilla del río".

 

Patricia, directora de la escuela a la que asisten 500 chicos, señaló: "Tenemos muchos niños que están en la situación de Camila. Ella no falta desde el jardín de infantes. La mamá se encarga de pagar el seguro y nunca faltó a los talleres que organiza la escuela para los papás".

 

"Estamos en una zona muy difícil, marginal. Con muchas dificultades, social y económicamente", concluyó.

 

Fuente: Infobae