La pequeña Molly posa feliz en Australia. Detrás suyo hay un gran campo y la briza golpea su rostro haciéndole cosquillas. La niña está contenta, se nota en su expresión. Pero ni ella ni su madre, la fotógrafa en ese momento, notaron que estaba expuesta a un peligro mortal.

 

 

Bianca Dickinson narró que vio algo que se movía durante la sesión de fotos en un camino de Wimmera, en Australia, pero no se dio cuenta de qué era. Pensó que un pedazo de corteza se movía por el viento… al fin y al cabo el cabello de Molly también se movía.

 

Cuando prestó más atención, e hizo foco en la parte inferior del cuadrante de su cámara se espantó: una serpiente de dos metros de color marrón se camuflaba entre la vegetación y estaba a centímetros de su pequeña.

 

"Me di cuenta en el momento pero también advertí que no podía empezar a gritar porque eso podía ser peor. Así que lo más tranquila que pude, llamé a Molly para alejarla del lugar", cuenta aún conmocionada.

 

Una vez que la niña, ella y su hijo mayor (que no sale en la imagen) se refugiaron en el automóvil se fijó si el horror había quedado inmortalizado en las imágenes.

 

"Cada vez que veo la foto se me vuelve a paralizar el corazón", cuenta ahora, cuando el peligro ya pasó.

 

Fuente: Infobae