Jemina, Luciana, Rocío, Xiomara y Priscila. Todas estas adolescentes tienen dos cosas en común: la primera es que tienen 15 años y la segunda es que van a cumplir su sueño de tener la tan deseada fiesta gracias a Romina, una vecina de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora que sin que nada le sobre no mira para el costado.
Romina Peralta tiene 35 años, es mamá de 6 chicos y trabaja como barrendera en el municipio. A los 15 soñaba con tener su fiesta de cumpleaños, pero todo se vio trunco cuando sus padres se separaron. Siempre soñó con cumplirle ese deseo a su hija y cuando pudo festejárselo se dio cuenta de lo difícil que era.
“Por más simple que quieras hacerlo es complicado, todo cuesta mucho: la ropa, el vestido, la comida. Y aunque solo sean 20 personas, es un gasto enorme. Yo dentro de todo tengo un trabajo y me alcanzó justo, pero me faltaron un montón de cosas. Para una mamá con muchos chicos o que no tenga los medios económicos para hacerlo, es imposible”, dijo en diálogo con TN.
Cómo surgió la idea de festejar fiestas de 15
Romi, como le dicen todos, vive en el barrio Santa Catalina y conoce bien la realidad de sus vecinos. En un contexto en el que los sueldos están por debajo de la inflación y los precios no dejan de subir, cobrar el salario implica dedicarlo por completo a pagar cuentas y comprar alimentos: y a veces ni eso.
Por eso en 2018 decidió abrir un comedor comunitario llamado Jóvenes hacia el Futuro, donde todos los días le da de comer a decenas de vecinos. Fue allí cuando surgió la chispa que le encendió las ganas de realizar esta particular labor. “Conocimos a la mamá de Jemina, que es la primera chica que ayudamos. Ellos vienen de una familia muy humilde, el padre había tenido un ACV y estaba muy enfermo. Su mamá me contó que estaba por cumplir 15 años y soñaba con hacérselo”, contó.
Si bien la idea era ayudarla a hacer algo modesto para compartir con su círculo más cercano, con el pasar de los días mucha gente empezó a sumarse y las colaboraciones no tardaron en llegar. “Al principio no teníamos muchos contactos y fueron poquitas personas las que colaboraron. Algunas aportaron con dinero, otras hicieron los souvenirs, otras nos dieron cosas para vender y juntar para la torta”, detalló.
La mitad del cumpleaños estaba en marcha, pero faltaba lo más importante: el vestido. “Mandé mensajes a todos lados, a miles de páginas de ventas de vestidos y nada, hasta que contestó una señora de Lomas de Zamora y nos ofreció un vestido. Yo le había pedido alguno con fallas que después pudiésemos arreglar, pero ella me dijo que la lleve para que se pruebe el que más le guste y se lo lleve”, señaló.
Así fue como esa mujer les dejó a 4 mil pesos, un vestido que tenía el valor de 40 mil. “¡Se llevó un vestido de tres piezas hermoso!”, recordó Romi.
El día de la fiesta finalmente llegó. “Mi primo se ofreció a llevarla en el auto, fuimos a la plaza de Mataderos y le sacamos fotos con el celular. Pudimos cumplir el sueño de Jemina”, dijo alegre.
Así continuaron llegando más pedidos, pero la pandemia la frenó. Cuando retomó la actividad, nuevamente se llenó de solicitudes. Había publicado en un grupo del barrio, contando que organizaba cumpleaños a chicas que no pudieran costearlo. “Cuando hice la publicación aclaré que era para chicas lomenses, pero se viralizó en todos lados y me escribieron hasta de Venezuela”, recordó Romi.
Luciana fue la quinceañera que inauguró los cumples post pandemia. “Arrancamos devuelta y publiqué en varios lugares que estábamos organizando fiestas de 15 solidarios, puse un CBU y aclaré que con lo que cada uno pueda ayuda. Si a mí alguien me dice ‘mirá, puedo colaborar con 100 pesos para mí es un montón porque significan dos souvenirs”, señaló.
Fuente: TN

