Nota de TN
La casa de Carlos Méndez, o Carlitos como lo suelen llamar, se destruyó casi por completa luego de un incendio que se registró el mediodía del viernes pasado. Dentro de todo lo que perdió, lo que más le preocupaba al hombre de 68 años eran las fotos, instantes de su vida entera con su esposa y sus dos hijos.
Pero justo cuando estaba por perder la esperanza, tres compañeras de trabajo fueron a ayudarlo y recuperaron el 80% del material. ¿Cómo? Separaron los bloques de fotografías y limpiaron una por una en una pileta de lona.
“¡No sabés lo que fue el finde para que el viejito vuelva a sonreír!”, expresó a TN Fernanda de la Puebla, una de las mujeres que se puso la causa al hombro.
Cuando Fernanda se enteró del episodio, junto a otras dos compañeras, no dudaron en ayudar a limpiar el lugar. “Lo peor era el dolor de las fotos, los recuerdos de toda una vida eran ladrillos de plástico”, relató Fernanda, que lo conoce hace 7 años.
Cómo fue el proceso para recuperar las fotos
Ya en el domicilio, se dieron cuenta de que eran grandes cantidades y tuvieron que organizar cómo iban a acomodar y por dónde iban a empezar. Fernanda había estudiado fotografía y recordó qué se podía hacer y qué no.
Por eso, en diálogo con TN explicó: “Sabía que el agua les hace bien, así que cuando trajeron los volquetes nos pusimos a recuperar todo lo derretido y apilarlo en un sector de la casa para que se enfríe”.
La primera opción habían sido unas palanganas “a modo de bateas”, pero cuando llegaron al patio se les ocurrió algo mejor. “‘Tiren todas las fotos adentro de la pileta’ les dije y me miraron con una cara de loca hermosa. Metimos todos los bodoques en la pelopincho, una por una las despegamos y lavamos”, contó.

Como una misión de las tres mosqueteras, Fernanda, Amparo y Paula se pusieron manos a la obra y se inició lo que bautizaron el Operativo “Salvemos el archivo histórico de Casa Méndez”.
Después de lavarlas, pasaban al “sector oreo” (es decir, para secarse al aire) y una vez sin gotas, iban a reposar en cajas de cartón.
Pasaban las horas y las tres seguían dentro de la pileta a medio llenar en un trabajo exhaustivo y de paciencia, salvando las fotos y la memoria de Carlitos.
“Los siguientes pasos tienen que ver con la casa y el daño estructural que puede haber sufrido. Lo material se puede volver a comprar, se recupera de algún modo u otro. Para nosotras lo importante era salvar su historia”, escribió Fernanda en un tuit.

