El suizo Tim Steiner es una obra de arte en movimiento. Toda su espalda está cubierta por un colorido tatuaje ideado por el artista belga Wim Delvoye.

 

Según informó El País, Tim posa en museos y galerías como si fuera un cuadro convencional; cuando se muera enmarcarán esa parte de su piel, que pasará a ser propiedad del coleccionista privado que pagó 150.000 euros por ella.

 

 

Delvoye, el excéntrico artista detrás de la idea, concibió este lienzo humano para cuestionar hasta qué punto el dinero define qué es arte. "Se exige más ética a un artista que a un político o a un empresario", aseguró el responsable de la obra.

 

El artista opinó que la inmensa mayoría de los visitantes del Museo del Louvre de París acude al lugar para ver La Mona Lisa y comprar macarons. "La gente que va a ver una obra de Matisse o Picasso no lo hace por admirar su talento, sino por el hecho de estar expuesta", dijo Delvoye.

 

"Lo elegí a él -Tim Steiner- porque ya tenía tatuajes; no era virgen en eso de tomar una decisión para toda la vida. Tenía que decorar con tinta toda la espalda y convertirse en un lienzo hasta la muerte. Además, tiene un cuerpo bonito y le entusiasma el proyecto", explicó Delvoye sobre su elección de Tim Steiner.

 

Steiner tiene que participar por contrato en, al menos, tres exposiciones al año en cualquier parte del mundo. "Yo ya pasé la página para dedicarme a otras cosas. Él ha dejado su trabajo y su única ocupación es este proyecto. Cuando le surgen más exposiciones de las que tiene firmadas, las galerías contactan con él directamente sin contar conmigo", contó el artista belga.

 

El belga probó antes la idea con animales. Durante años tatuó motivos como tribales o dibujos animados en el lomo de cerdos. Cuidaba de ellos en granjas artísticas situadas en China hasta que morían de forma natural. Luego se creaba un lienzo con esa parte de su cuerpo y los vendía como parte de una colección.

"Elegí a un hombre porque cada vez se me hacía más complicado llevarlo a cabo con cerdos. Cada país tiene sus normativas. A Tim no tengo que vacunarlo y se puede subir a un avión él solo", comentó.

En otra de sus propuestas, Delvoye empleó Rayos X para radiografiar escenas de sexo explícito. "La sociedad tiene un enorme tabú con las cosas que considera entretenimiento. Puedes enviar a un cerdo al matadero para comer, pero no puedes recurrir a él para algo que no se considere necesario, aunque su destino sea mucho más apacible", comentó el artista, que se declara vegetariano.

 

Aunque no lo parezca, Wim Delvoye aseguró haber puesto límites en el pasado a sus pulsiones creativas: "Una vez me planteé utilizar a un perro con un cráneo similar al de un humano para practicarle todas las operaciones de cirugía estética necesarias hasta que se pareciera a mí. Encontré a un médico dispuesto a hacerlo. Me dio incluso presupuesto y me sorprendió que no era muy caro, unos 30.000 euros. Alguna galería rechazó la idea, pero encontré a un comisario artístico que estaba al cien por cien de mi lado. Me asustó que tanta gente estuviera dispuesta a ayudarme", admitió.

 

Fuente: La Nación