Mozart y su libretista Lorenzo da Ponte lograron crear tres obras sencillamente magníficas para el mundo operístico. La primera fue ‘Las Bodas de Fígaro’ (1786) basada en una comedia de Beaumarchais. Muchas oberturas suelen presentar temas que luego se desarrollan en la ópera. En cambio esta Obertura, un presto cortito, es increíblemente chispeante y ubica al público en el espíritu de cada personaje, y aunque el héroe sea Fígaro, que termina humillando al Conde, hay dos verdaderas heroínas que son Susana y la Condesa Rosina. Pero como sólo escuchamos la Obertura hubo una tercera heroína, no Rosina sino Rose Heiberg de solo 31 años (no se dice la edad de una mujer pero cuando ya es licenciada en Musicología por la Real Academia de Copenhague, docente de piano y directora de orquestas y coros, es lícito señalar su juventud). Aunque cada director dirige ‘a su manera’ me parecen detectar giros ‘Siffertianos’ en sus manos, claro que más femeninos.

Beethoven: Su 7¦ Sinfonía fue estrenada en 1813 y con enorme éxito, pero quizá eso se debió a que se hizo junto con ‘La Batalla de Vittoria’ que escenificaba musicalmente una batalla dirigida por Wellington contra los franceses (la pieza de Les Luthiers ‘Ya el sol se asomaba en el poniente’ es un remedo a ello). Aunque un crítico llamara a la 7¦ ‘una pieza de acompañamiento para la Victoria’, el público apreció a ambas y exigió repetir el allegretto. El Maestro Daniel Baremboim grabó una gira con su orquesta por Oriente interpretando y explicando las 9 Sinfonías. Respecto a la 7¦, en ese programa el crítico y escritor Tom Service dice: ‘Aunque en 1812 su vida sentimental encuentra en la Condesa de Brentano -su amada inmortal- un amor imposible que lo hacía el hombre más feliz e infeliz de este mundo, y aunque estuviera con graves problemas de audición, nada de eso se oye en su música -terminada un año antes de su estreno- sino que cada trozo transmite un gozo luminoso’. Aquí el ritmo se hace importantísimo usando patrones rítmicos en cada sección de la orquesta construyendo una energía musical fenomenal. (1) Poco sostenuto: Tras un ‘golpe’ inicial al que inmediatamente sigue el oboe tenemos la más larga introducción lenta hasta entonces. Beethoven quería en cada obra hacer algo ‘nuevo’. Con sucesivos cambios de tonalidad aparece el vivace. (2) Allegreto: Cito a Baremboim en la mencionada grabación: ‘En el Movimiento lento se ve el arte de la orquestación; se siente a la música caminando por entre la orquesta, que comienza con las violas y cellos y vientos y se nota que la melodía está dando forma a la orquesta; es la primera vez que uno siente el arte de la orquestación’. ¡Qué hermosa descripción! El inicio lento puede confundir ya que en realidad no es un adagio o un andante sino un alegretto, pero como está flanqueado por tres movimientos muy rápidos, se entiende que en comparación parezca más tranquilo. (3) Presto: de ritmo vertiginoso. Cual si fuera un scherzo o menuetto, aparece un trío para los clarinetes y fagotes, responde el dúo de flauta y oboe; se repite el tema y tras un casi silencio, de nuevo el golpe. Esto no lo podría hacer un Haydn o un Mozart!! Y vuelve la danza. (4) Allegro con brío: Si el presto invitaba a la danza, había sido un ir y venir del tema y del trío, más controlado; ahora en cambio parece justificar el nombre de ‘Apoteosis de la danza’ aunque por momentos los contrabajos y las cuerdas exhiban bajos ‘mugidos’.

J. Brahms. En marzo de 1879, el rector de la Universidad de Breslau le otorgó un doctorado en Filosofía. Todos esperaban que inaugurara una nueva sinfonía para la ocasión, pero estando Brahms ocupado en un nuevo concierto, utilizó algunas ‘canciones estudiantiles’. Así su Obertura para una fiesta académica tenía poco de ‘académica’. Comienza con un paso rápido de cuerdas y toques de cornos, clarinetes y fagotes hasta que vuelven las cuerdas con el paso veloz y entones las trompetas empiezan una melodía atribuida a August Von Binzer (1793-1863): ‘Wir hatten gebauet ein stattliches Haus’ (nos habíamos construido una espléndida casa’), propia de las agrupaciones estudiantiles. Tras nuevos violines, los payasescos fagotes entonan ‘Was kommt dort von der Hoh’ (¿Qué viene ahí de lo alto?) seguida solemnemente por la orquesta y de un modo más ‘hímnico’; siguen las cuerdas y el dúo ‘flauta-oboe’ con la música para el ceremonial ‘Landesvater’ (Tierra patria). Era común en los siglos XVII y XVIII que los estudiantes atravesaran sus sombreros con sus sables para mostrar el amor por una joven; y luego simbolizó la amistad entre compañeros que podrian ‘tutearse’ de ahí en más. Y la obra finaliza con el himno universitario por excelencia y mucho más antiguo: ‘Gaudeamus igitur iuvenes dum sumus’ (Alegrémonos pues mientras seamos jóvenes). Parece que muchos estudiantes al reconocer inmediatamente las melodías comenzaron a cantarlas para desagrado de las autoridades. Brahms debió completar la obra con otra más seria:..su Obertura Trágica Op. 81.