Ya la vieron 3,5 millones de espectadores en la Argentina. Fue aclamada en los festivales de cine más importantes del mundo y además Relatos salvajes compite en Hollywood para ganar el Oscar como mejor película extranjera. Oscar Martínez, es protagonista de una de las seis historias que componen la película dirigida por Damián Zsifrón y en una charla con DIARIO DE CUYO, habló sobre sus expectativas sobre el galardón. Aprovechando el día de descanso que tuvo en la grabación de Noche y día, la tira que emite El Trece donde personifica a un corrupto jefe de la bonaerense, Martínez conversó amablemente sobre su visión de los premios de la Academia. Es la segunda vez en su carrera que enfrenta esta instancia, ya que también fue parte del elenco de La tregua (dirigida por Sergio Renán), que en 1974 fue la primera película argentina y sudamericana en estar nominada a un Oscar.

En "Wild tales" nombre con el que se estrenará este mes en Estados Unidos, Martínez personifica a Mauricio en el segmento "La propuesta", rol que aceptó apenas leyó el guión. "No dudé ni un segundo. Fue maravilloso trabajar con Damián, es un gran artista, que sabe muy bien lo que quiere, lo comunica con consignas muy claras, perfeccionista, uno siente un respaldo poco común trabajando con un director común, a todo eso le agrega una calidez humana", opinó el actor quien, hasta ahora, no fue convocado por la productora para estar en la gala en Los Angeles.

-¿Cómo suma la nominación al éxito de Relatos salvajes?

-Lo que ocurre en general con las películas nominadas al Oscar es que tracciona para que sean compradas. En este caso, no creo que vaya a ser así, porque la película está vendida a todo el mundo. En el Festival de Cannes se vendió a todo el mundo. No hay país que tenga pantalla de cine que no haya comprado la película. Lo que sí puede ocurrir, como el Oscar es un mega fenómeno promocional a nivel mundial, es que produzca mayor convocatoria de público el decir que está nominada. Amén de, bueno, sumarle a la película un galardón que le otorga más prestigio aún de lo que venía teniendo.

-Personalmente, ¿para usted qué significa?

-Lo tomo con mucha tranquilidad, es la segunda vez que me pasa, porque yo formé parte del elenco de La Tregua. Lo vivo con serenidad, con alegría, pero con serenidad. Particularmente, el Oscar es una yapa, ya que existe el premio está bien que estamos allí, le agrega una cuota más de notoriedad a la película, pero nada más que eso.

-Hollywood no lo influye.

-No, no; muchas veces discrepé con el Oscar, he visto películas que ganaron que me decepcionaron y otras que vi, que no ganaron; grandes artistas que nunca ganaron un Oscar. En Cannes, Relatos compitió con otras películas de distintos países. En cambio el Oscar es una fiesta para promocionar el cine norteamericano; lo que ocurre es que todo imperio universaliza su cultura. Han convertido su propia fiesta en una fiesta que miran millones de personas en el mundo, no quiere decir que sea sinónimo de calidad. Por todo eso, si bien me parece que es para celebrar estar en el Oscar, no es algo que a mí particularmente me quite el sueño.

-¿Qué la hizo visible a los ojos de la Academia?

-Es la potencia narrativa que tiene, el poder comunicacional, la potencia emocional que tiene la película. Porque lo que ocurrió acá en cuanto a la experiencia que vive el espectador, ocurre afuera. A la película la vi en Cannes con 1.700 personas que no eran argentinas, hubo varias proyecciones más y en todas pasó lo mismo: fue recibida de manera clamorosa, fue aplaudida varias veces durante la proyección y ovacionada cuando terminó.

-Que nadie está exento de un momento de furia, ¿genera la identificación con el film?

-Es muy liberadora la película, en el sentido catártico. Algunos de los personajes llevan a cabo algo que todos hemos querido hacer y hemos reprimido, por suerte, porque todos pagaron altísimas consecuencias. Pero de algún modo los personajes nos liberan de una carga personal.

-¿Qué le pasó cuando la vio por primera vez?

-La vi junto con Ricardo (Darín), estábamos solos con nuestro representante y en primer lugar, al ser seis historias, uno ve la película como si fuera de otro, porque hay cinco historias en las que no estás. Pero nos pasó lo que le pasó a todos, Relatos nos estampó contra la butaca y nos dimos cuenta de que la película podía llegar a funcionar muy bien, por los condimentos que tiene. Excelente factura técnica, visual, sonora, un guión muy potente y un grado de homogeneidad en el elenco que difícilmente se dé con asiduidad. Lo que nadie previó es el suceso, que vayan 3 millones y medio de personas…

-Hasta ahora, la más taquillera del cine argentino, ¿qué siente al respecto?

-A mí me congratula mucho. Es un honor formar parte de un elenco como éste, ya antes del éxito y si además se corona con un éxito de semejante magnitud… obviamente es un jalón en la carrera de cualquiera de nosotros; incluso para el propio Ricardo (Darín), es es el que viene haciendo punta con éxitos personales, pero ninguna película suya hizo 3.5 millones de espectadores.