Ayer, luego de tomarse su vuelo de Buenos Aires a San Juan a las 5 de la mañana para actuar en Enredados, obra que dio inicio a la temporada de Protea y se presentaba al cierre de la edición; Fede Bal dialogó con DIARIO DE CUYO, sobre su conflictivo presente sentimental con Barbie Vélez y acerca del Bailando 2016. Muy suelto y simpático, el actor almorzó una ensalada César en un conocido bar junto al estilista rawsino Rafael Andrada que hace movidas solidarias para el establecimiento por el que bailó Federico. Allí fue la entrevista. – ¿Cómo estás hoy, tras el escándalo por tu separación de Barbie? – Estoy sufriendo mucho, muy angustiado, se dijeron muchas mentiras… – ¿Te referís a sus acusaciones de golpeador?
– Sí. – ¿Bajaste los decibeles en San Juan? – Sí, es un lugar que me encuentra con muchas emociones.
– Vos decís que no sabés si vas al Bailando 2016, sin embargo ‘El Chato’ Prada ya te confirmó… – Me habrán confirmado… Tengo ganas de defender el título, Matías es un talentoso como coach, Laura es lo más como bailarina. Del sueño todavía no se habló, pero voy a pedir bailar por San Juan otra vez. – ¿Por qué la idea de correrte? – Se me cruzó, por todo lo que yo estaba pasando. Estuve en una relación tóxica, pero nunca golpeé a una mujer en mi vida.
– Vos decís que Barbie te destrozó el departamento, ¿Por qué ella dice que no es piromaníaca ni enferma? – Porque me quiso quemar el departamento…
– ¿Qué pasa, ahora, entre ambos luego de tus confesiones en Intrusos? – No hablamos, está todo en manos de la Justicia. Conté nada más que la verdad, fui a limpiarme, me da mucha vergüenza hacerlo en la tele. En una tapa de Gente, ella me inculpó directamente de golpeador. – ¿Borrón y cuenta nueva? – Si, nunca más. – ¿Y el amor? – La sigo amando pero no es para mí, ni yo para ella. – ¿Cuesta sacártela de la cabeza? – Sí, pero nos hicimos mucho mal. – ¿Tu mamá se tranquilizó después de decir que terminarías como Fabián Rodríguez (NdR: el fallecido marido de Nazarena) – Mi vieja está desesperada, no sabe cómo ayudarme. Pero en su afán, me perjudica porque hay declaraciones durísimas, lastimosas, con las que no estoy de acuerdo. Es impulsiva, y no estoy a favor de ciertas cosas que me parecen que sólo traen más problemas.
– ¿Hacés terapia? – No, tal vez en algún momento debería…

