Llegó a San Juan de la mano de "Fontana, la frontera interior", que se exhibió en la apertura del Festival de Cine Documental San Juan 2010 (ver aparte) y donde -fiel a su estilo- Juan Bautista Stagnaro relata la historia del Mayor Luis Jorge Fontana, fundador de la ciudad de Formosa, gobernador de Chubut y creador en la provincia el Observatorio Sísmico y Geodinámico. De sus aristas y preceptos, charló con DIARIO DE CUYO.

– ¿Cuáles son los riegos de hacer cine histórico?

– El riesgo es que muchas veces uno hace maquetas, hace personajes que no duran, que no vacilan, que la tienen permanentemente clara. Lo más atractivo de ese prócer es justamente sacarle toda la cobertura y hacerlo ser humano. Yo creo que lo engrandece si uno le confiere humanidad. Acciona de una manera inesperada…

– Su cine tiene un costado social muy pronunciado…

– Yo diría que sí, lo hay. Pero me interesa también el cine de tipo conflicto universitario, de cara a la ciencia. Todo lo que genere crisis. Esto apareció en "Casas de fuego" y "Las Manos". Como en el caso de "Fontana…". El personaje camina sobre una medianera haciendo equilibrio.

– ¿El espectador argentino cambió el gusto? Últimamente apoya en la taquilla a películas para repensar y postergó a las chabacanas y pasatistas.

– Tiene que ver, supongo, que parte de lo chabacano del cine pasó a la televisión y no necesita ir a una sala para ver eso. El humor chabacano ahora se refleja en los programas de chimentos o en el de Tinelli. Creo también que dentro de la diversidad de géneros y modos de hacer cine, el que se produce en Argentina se perfila más al de investigación, histórico-social e inclusive psicológico.

– ¿Qué hace falta para expandir las producciones provinciales?

– Sí, es una tarea difícil, pero sirve el ejercicio mismo del oficio. La permanencia en el objetivo hace que se generen equipos de producción dentro de las provincias. Así, no necesitará, por ejemplo, que venga un porteño o un santafecino para filmar una temática regional. Es una tarea difícil, pero "pinta tu aldea y serás universal"…

– Usted fue uno de los guionistas de la multipremiada y controversial "Camila" ¿Fue censurado en algún momento por la Iglesia?

– No yo, pero sí muchos directores que quisieron filmarla antes y no pudieron llegar a esa instancia. La Iglesia trababa el proyecto antes y de modo indirecto. No había una ley de cine, no había capitales y había censura. En aquella época si alguien filmaba Camila sabía que no iba a llegar a exhibirla.

– Pero se consumó, se liberó de su destino trágico y ligó nominación al Oscar (1984) ¿La estatuilla quedó pendiente como meta?

– No. No hago cine por dinero pero si lo gano sería un logro (risas).