Reconocido y respetado, Antonio Rodríguez Villar volvió a San Juan para participar, como presentador y moderador, del Encuentro de Folclore Cuyano. Una intercambio enriquecedor, organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, la Academia Nacional de Folclore (que preside desde su creación en el año 2007), el ministerio de Turismo y Cultura provincial y la Academia del Folclore de Cuyo; que -rumbo al Congreso Nacional- tuvo como sede a la provincia, y que concluyó anoche.

Guitarrero y cantor nacido en Villa Ballester (Buenos Aires), que estuvo rodeado de grandes figuras del ruedo (Hilario Cuadros, Buenaventura Luna, Costa Villafañe y Andrés Chazarreta fueron algunas de las que frecuentaban su casa, invitados por su padre), autor -entre otros- de la música de la chacarera La flor azul; ahijado de Edmundo Rivero y ex cronista de La Nación, repasó con DIARIO DE CUYO el presente del folclore regional.

– Hubo un tiempo donde lo folclórico era visto casi de manera despectiva…. ¿Se vive hoy una revalorización de lo folclórico?

– Sí, porque la gente está empezando a conocer y a valorar. En los "60 tuvo una gran popularidad sobre todo la música folclórica; y ahora la juventud se está vinculando nuevamente…

– ¿Cree que el llamado "folclore joven’ -que agrupó a Soledad, Los Nocheros, Luciano Pereyra, etc- contribuyó a eso en lo musical?

– Le dieron una popularidad y posibilitaron el acceso al conocimiento a muchos jóvenes. Eso permitió que empezaran a bucear en el folclore. Pero considero que todos los que se asoman al folclore tienen que conocer a sus fundadores. Nadie puede cambiar lo que no conoce. Nadie puede cantar una tonada o una cueca si no sabe quién fue Buenaventura Luna, Carlos Montbrún Ocampo, Saúl Quiroga, Antonio Tormo, Félix Palorma, Hilario Cuadros, tantos… toda la gloria cuyana. Eso no quiere decir que haya que cantar o tocar como ellos, pero sí hay que conocerlos, porque son los que fijaron el rumbo…

– ¿Qué es lo distintivo del folclore cuyano en comparación con el de otras regiones del país?

– Desde lo musical, nada tiene que ver un chamamé, una chacarera, una baguala o una milonga con una tonada o una cueca o un vals. El entorno geográfico le da un carácter distintivo y muy rico…

– ¿Y por qué no ha trascendido tanto a nivel nacional, o al menos no ha permanecido, como otros ritmos?

– Porque no se conoce mucho todavía, pero a mí me ha pasado de ver que cuando suena o se baila una cueca, la gente reacciona inmediatamente. Habría que ver la forma de difundirlo más. Lo que pasa es que bailar bien una cueca, por ejemplo, no es nada fácil.

– Y en Cuyo ¿Cuál es la provincia que ha hecho punta en la difusión?

– Diría que Mendoza, al ser una provincia grande, tiene más intérpretes; pero gente con Montbrún Ocampo o Buenaventura con La Tropilla de Huachi Pampa o Los Manseros del Tulum tuvieron una gran popularidad, y fijaron rumbos, que es lo importante…

– ¿Y por qué decayó?

– Es una de las grandes incógnitas de la Argentina ¿no? Pero una de las razones de ser de estos encuentros y sobre todo de la Academia de Folclore de la República Argentina es difundir todo nuestro folclore.

– ¿Los festivales como Cosquín son verdaderas vidrieras federales?

– Sí, es una vidriera popular. No es una especialización, pero la importancia que tienen es que reúne expresiones de todo el país. Ahora, como me decía mi mamá, la culpa no la tiene el chancho: Yo recuerdo hace muchos años, estaba viendo el festival de Cosquín por televisión, y la delegación de San Juan entró bailando un carnavalito, ¡casi pego un salto!. ¡Y con toda la riqueza musical que tiene San Juan y Cuyo!

– A veces otros ritmos "levantan’ más, o son más "festivaleros’ y se cae en la tentación…

– Sí, pero en el mismo Cosquín yo he escuchado a Pocho Sosa o a Jorge Marziali con Marita Londra, por ejemplo, cantar una tonada; y la gente escucha en silencio con un respeto… y luego los aplaudieron de pie. Hay que entender que no todo debe ser ruido ¿no?

– Y no todo tiene que ser "comercial’…

– Mire, no hay nada más comercial que Beethoven. Si se conoce la música, la gente la va a apreciar…

– ¿Cuál es su consejo para los intérpretes cuyanos?

– Perseverar. Y que abreven en los grandes, que conozcan sus raíces…

– No se puede amar lo que no se conoce…

– Eso es fundamental. Por eso creo que, además, hay que poner el acento en los jóvenes, en hacer que el folclore -todas sus expresiones, la música, la poesía, las artesanías, las danzas, el teatro, las leyendas, las comidas… – se enseñe en las escuelas. Que los chicos lo vayan conociendo desde la primaria, y así se van a identificar y lo van a valorar más. Ahí hay que poner el énfasis.