Está grabando un disco con el Chango Spasiuk, y hará el segundo álbum con Juan Falú. El 13 de septiembre actuará en el Centro Cultural Kirchner. Siempre activo, Rolando García Gómez será protagonista el sábado de una distinción en Buenos Aires que no pasa inadvertida para él y la siente como "un mimo" a su carrera. "Significa que muchas veces ese camino que uno recorre no es en vano" dice el guitarrista y compositor en una charla con DIARIO DE CUYO. "Siempre he intentado ser el mejor Rolando posible", continúa el sanjuanino que, sostiene, hizo "el camino más difícil, pero el más sano también", sin tener que transar. "Fue muy difícil, más desde San Juan. Tuve posibilidad de trabajar en Italia, Ecuador, Chile y Colombia, o de irme a Buenos Aires. Para mí el logro más importante quizás sea que todo lo hice desde acá, sin tener que irme", contó el intérprete que reconoce que uno de los motivos para no dejar su tierra fueron sus hijas, Jazmín (24), Paula (22) y Rocío, de 13, a quienes, junto a "un grupo selecto", considera los pilares de su carrera.
En octubre cumplirá 50 años tocando la guitarra. Toda una vida, porque comenzó a los 4. Tomó clases con un profe vecino de Concepción, fue a un Conservatorio y hasta fue alumno de la Escuela de Música. "Duré ahí unos meses. No encontraba lo que yo quería, que eran el folclore y el tango, no me sentía identificado. Así que empecé a buscar yo solo lo que quería escuchar en mi guitarra".
Hoy, siente que logró lo que esperaba de su carrera. "Hice todo lo que quería hacer. Aunque alguna vez soñé con ser director de orquesta, pero no sé si tengo ganas de ponerme a estudiar. Soñaba con poder viajar con la música y lo hice". Para él, la clave fue el respeto. "Por la música, por los autores, por mi trabajo, no he transado con la joda ni la manyineada nunca", dice, sobre la mala prensa que tiene el oficio. "Fue una decisión que tomé de chico: abandoné la escuela secundaria (la Boero) en el último año, mi mamá me quería matar. Dije ‘voy a tocar la guitarra’, creían que si tocabas la guitarra ibas a ser un manyín toda tu vida. Mi mamá falleció hace cinco años, pero pudo ver el camino que hice", se reconforta Rolando.
"He sido una persona muy respetuosa de los músicos y siento que recibo lo mismo de ellos", se explaya, aunque reconoce que "hay mucha envidia", en el medio. "Muchos que quisieran estar donde yo estoy, están convencidos de que si me llaman -por ejemplo, del Ministerio de Cultura de la Nación- es porque estoy acomodado. Nadie me pregunta cuántas veces he ido a tocar a Buenos Aires, que fueron 400. A veces me dan mucha pena, tristeza y hasta bronca las cosas que se dicen. Nadie me ha regalado nada, este es un camino de muchísimo sacrificio, que fue una elección. Me siento feliz con eso", sostuvo.
"Para mí, el momento cumbre fue tocar con Mercedes Sosa (en 2006, en la Fiesta de la Tradición de Jáchal) que fue también como una catarata de cosas que pasaron esos meses, grabé con Juan Falú -Coquita y alcohol, que lleva cuatro ediciones- toqué con Luis Salinas, con Jairo, con Spasiuk…", relata.
Se ríe si le preguntan si está en la cima de su carrera. "Voy tranquilo, nunca he forzado nada, voy haciendo las cosas a medida que van surgiendo, no estoy desesperado. Mi música es así, tranquila, no es vertiginosa… Así es mi carrera", concluyó.

