Exultante, aunque dice que ‘hay que mantener la calma’. De excelente humor, Fabiana Cantilo atendió a DIARIO DE CUYO para adelantar cómo es Superamor, su más reciente disco, el primero lanzado de manera independiente, con la producción de Lisandro Aristimuño, que presentará hoy en San Juan en formato acústico. ‘Me encantan los acústicos, porque me escucho bárbara’, dice Cantilo, que asegura que ya no se enoja si falla algo en el sonido. ‘Yo soy bastante histérica, bueno, como cualquiera, la escuché a Adele el otro día, que le falló algo y estuvo una semana mal’, dice esta mujer que es parte de la historia del rock nacional, que por estos días disfruta de su libertad artística y que además, recuperada de las adicciones, transmite el mensaje de que ‘no hace falta consumir’ para hacer lo que uno quiere.
-¿Qué significa para vos Superamor?
– Superamor, eso. Es mi primer disco independiente; cambié justo de productor y me pasó que pude explorar, expandir y explayar mi parte folclórica, que siempre me gustó pero nadie conocía. No fue que Lisandro (Aristimuño) me dijo que haga eso, lo busqué a Lisandro para hacer eso, sin querer. Y como los dos somos independientes y no tenemos a nadie que nos rompa las pelotas diciendo hagan más rock o más pop, hicimos lo que fluyó. Amo este disco. Yo tenía ganas de hacerlo independiente, porque no me gusta que me apuren, si bien parezco apurada, nada que ver. Yo que soy nerviosa, si me apurás, no me sacas buena. La experiencia que tuve es que no tenía apuro, nos reunimos 15 veces con Lisandro, pero cuando íbamos pudiendo y además no hubo presión de ningún tipo. Entonces el estilo es re loco, es una especie de Beatle, electrónico, pero folclore, pero tipo Charly, algo que nos encantó. -¿Por qué el nombre?
-Me di cuenta que el Superamor es el amor incondicional, es a lo que me gustaría llegar a mí, y le deseo que lleguen todos a eso, que es lo que puede salvar al mundo. El superamor, donde no hay ataduras, cuando se le desea lo mejor al otro. ¿Todo eso que no sentimos? (risas) Se puede llegar. Ese amor lo he sentido por mi gatita amada que lamentablemente se murió hace poco, por algunos amigos y por mis padres. Ese tipo de amor, raramente lo he experimentado en parejas. Entonces yo les deseo que alcancemos el estado de superamor. – Estando en esa sintonía… ¿te pesa que te pidan siempre Mi enfermedad o Mary Poppins? – Sí. Mirá, sé que tengo que estar agradecida. Me pesó porque ese disco era un hit detrás de otro, que obviamente lo produjo Fito (Páez). Antes tuve Los Twist que fue doble platino, una genialidad de Charly. Pero después hice Detectives y Perros calientes que no vendieron nada. Entonces decían esta mina está loca, no sirve para nada. Pero Fito me llevó a la Warner, ahí dijeron ‘te damos 15 días’ y Fito, que es muy inteligente y muy talentoso, dijo, ‘vamos a hacer esto’. Fito es un hacedor de hits caminante. Fue un éxito total. Cuando me quedé sola y en Nueva York hice Golpes al vacío, empecé a enrarecer, porque sí, yo soy más rara. -¿Te sentís lejos de los rótulos? – Siempre estuve alejada de los rótulos. Aunque me los pusieran, siempre fue una pelea constante. Era una guerrera, ahora me di cuenta. Igual, todas las experiencias pasadas sirven para algo, si uno puede tomarlas para aprender, ahí le empezás a encontrar el gustito a la vida. Porque si no sos una persona que padece porque, ¿a quién no le pasan desgracias? A mí y a todos. Ser rockstar -o lo que crean que soy yo- no es divertido, no siempre tenés ganas de subirte a un escenario, sonreír como que está todo bien, porque no está todo bien. Es importante que yo diga esto. Es un trabajo. Estoy agradecida, porque tengo la voz para hacerlo, porque Dios o el poder superior me dotó de esta voz y otros dones que tienen que venir con el arte y la elección era obvia; pero digo, yo fui una depresiva. Ahora hablo bien, soy amable, pero hubo otros momentos que estaba bajo los efectos de una que otra sustancia y yo soy verdadera… y ahí era más verdadera, y trataba mal, que no está bueno. -¿Y cómo te sentís ahora, alejada del consumo?
– Y, mucho mejor, pero eso no significa que no me deprima, que siga viviendo y padeciendo, ahora tengo mi papá en el hospital, que espero que dure un poco más. Yo como a cualquier hijo de vecino me ha pasado de todo en la vida. Y en lo que ayudo en este momento es decirle a la gente es que se puede vivir sin droga, ¡niños! Lo que quieren es estupidizar a la gente para que no piensen, eso quieren las grandes familias que dominan el mundo. – Te sentís bien pasando el mensaje… – Sí, pude dejar atrás la opción de ‘si me siento mal, me tomo algo’. Hace 17 años que estoy en los grupos, he tenido varias recaídas, ¡y como hace cuatro años que ya está! Los músicos tienen una responsabilidad mayor de la que piensan, tenemos una convocatoria importante, y no podés decir b*ludeces. Tenés que sembrar el amor y la buena onda y yo en este caso demostrar que una persona en este ambiente puede no consumir nada. Ni siquiera una copa de vino. Mi terapia es ‘nada’, y se puede perfectamente. Entonces digo, el Superamor es todo esto puesto en canciones. El disco Superamor se puede escuchar gratis en Spotify, se pude comprar por tienda Nube. No lucro, no hago dinero con esto. Cuando voy a cantar no pienso en el dinero, pero vivo de esto. Ahora vivo de los shows. Antes vivía de los discos. – ¿Es una etapa difícil ahora que no se venden tantos discos?
– Sí, es una etapa que para los espirituales nos viene bárbaro, pero a los que sólo les importa la plata, no. Pero no me importan esos, porque yo creo que el mundo se va a salvar con el superamor y la espiritualidad.

