"Que 20 años no es nada…", dice el tango, y la frase bien se aplica si se tiene en cuenta que se pasaron volando, pero no si se tiene en cuenta todo lo que vivió este coro fundado en 1995. Y es por ese rico bagaje que "Canto a la vida" decidió celebrar sus dos décadas de vida, de la manera que mejor sabe: con un recital que tendrá lugar en el Auditorio Juan VIctoria, mañana, a partir de las 19, con entrada libre y gratuita.
"Siempre estuve en la actividad coral, cuando estaba en la docencia y en lo particular con el Coro de Niños de Agrupación Coral. Cuando me jubilé tuve la iniciativa de formar este coro de señoras, que estamos acompañadas al teclado por Alberto Pintos. El repertorio es polifonía clásica, folclore, romántico, internacional, litúrgico… es bien amplio, y armonizado a tres o cuatro voces. Prácticamente todos los arreglos corales son míos", comentó a DIARIO DE CUYO la directora, cuyas estadísticas dan cuenta que desde sus orígenes han pasado más de 180 voces por esta formación; entre ellas las de 9 nietos que le dieron nuevos bríos. Pero sólo dos se han mantenido desde entonces: las de dos coreutas-fundadoras Julia Lilia Miglioli de Conti y Nidia Azucena Yanzón.
Tras un mes de ensayos, el debut de Canto a la Vida tuvo lugar en diciembre de 1995, en la Parroquia de la Merced. Y fue Espíritu de Dios la primera canción que cantaron como tal. Desde entonces, cada uno de sus conciertos de gala anuales comienza con un tema religioso, a modo de agradecimiento por todo lo vivido, tanto en lo coral, como en lo personal.
Respecto de lo primero, en relación con su actividad, la característica de la agrupación fue reunir señoras que no sabían leer música; por lo que significó todo un desafío que superaron airosamente. Tanto que su performance le abrió la puerta a otros escenarios, del país y el extranjero, ganándose el apodo de "el coro viajero". Pero la otra pata de este proyecto no es menos importante. "Hemos hecho un gran trabajo cultural, pero también de contención. En todos estos años, hubo personas que han pasado por momentos dolorosos, difíciles, y encontraron en el coro una familia. En este coro han crecido amistades increíbles, con tanto fuego… así que lo artístico es tan valioso como lo humano", resaltó Nilda, que mañana -y entre otras tantas- dirigirá, una vez más, dos canciones que siempre interpretan: Espíritu de Dios y Canto a la vida, este último de su autoría y que se erigió casi como el himno de la formación y donde participarán algunos de sus nietos. Pero aunque las canciones sean conocidas, en una noche cargada de emociones, las interpretaciones serán seguramente muy diferentes.