Luego de haber conducido varios coros -como el Coro de Niños de la Agrupación Coral, el de Ciegos (el segundo de su tipo en el país) y el de Profesoras del Ministerio de Educación, entre otros- y ya en la cuenta regresiva para jubilarse, Nilda Doña de Albornoz decidió cumplir un deseo propio, alentada por un grupo de pares que veían en esa idea la posibilidad de tener un espacio para desarrollar su pasión. Así fue que una vez retirada formalmente de la docencia, la profesora de piano y directora coral creó Canto a la vida, una agrupación que debutó en la Parroquia de la Merced y muy pronto hizo su estreno en el Auditorio Juan Victoria. A esta gran sala de conciertos volverá el coro mañana sábado, para celebrar sus Bodas de Plata (festejo postergado por la pandemia) de la mejor manera, cantando. 

Un variado repertorio es el que la treintena de coreutas (sólo queda una de la formación original, Lilia Miglioli de Conti) desplegará en el escenario, que va desde el Kyrie, de la Misa Criolla, y Cristo Jesús -que entonarán a modo de oración por el país- hasta Nabucodonosor, de Verdi, pasando por zambas, chacareras y también tango. En algunos tramos estarán acompañadas por Alberto Palacios, que hará un recitado en La Cumparsita; y por Exequiel Morales, que se sumará en la percusión. Y, tal como hicieron cuando festejaron las dos décadas, algunos nietos y nietas -"porque somos todas abuelas", señaló orgullosa la directora- unirán sus voces a las del coro para entonar Que canten los niños, de José Luis Perales. 

"Hemos hecho una selección de las canciones que hemos visto que el público aplaudía con más énfasis o que nos pedían. Tuve que dejar en el camino cuatro o cinco temas nuevos, porque como estuvimos paradas en la pandemia y es un grupo de señoras mayores, esos dos años afectaron la capacidad y hemos tenido que trabajar para recuperarnos. Lo bueno es que todas estaban deseosas de volver y después de lo que ha pasado", dijo a DIARIO DE CUYO Doña, que a sus 81 años mantiene intacto su amor por la música y la enseñanza.

"Yo siempre tuve la vocación. Trabajé en la docencia, en escuela pública y privada, como maestra de música. Y siempre quise tener un coro ad honorem para brindar a la comunidad lo que yo podía dar en forma cultural. Cuando me jubilé se dio esa oportunidad. Muchas señoras colegas del Coro de Profesoras de música me lo pedían y eso me empujó para formarlo. En todo este tiempo han pasado más de 160 voces y hemos gozado mucho, porque el coro se ha ido perfeccionando y hemos llevado nuestro canto a lo largo y ancho del país; y también a Brasil, Uruguay y Chile", hizo una síntesis la directora, quien subrayó que la agrupación tiene su personería jurídica, se sostiene con una cuota mensual y siempre ha trabajado "a pulmón, sin ningún subsidio ni nada". 

Pero más allá de esa retribución cultural que atraviesa la génesis de Canto a la vida, hay otra razón, más profunda y transversal, que movilizó a Nilda para armar este grupo. 

"Yo desde niña veía que a la gente mayor se la descartaba, si era viejo ya no servía y siempre rechacé eso. Cuando llegué yo a ese momento, vi que no estaba para que me descartaran, tenía mucho para dar y también pensaba que había muchas personas que podían recibir. Con eso, más el empujón de esas señoras que me pedían el coro, surgió esta posibilidad de armarlo con personas adultas, para demostrar que no somos ni descartables ni nada de eso. Somos útiles en la vida y también somos testimonio para muchos jóvenes que no ven las flores florecer ni el sol salir", explicó con palabras cargadas de emoción. 

Con el correr de los años la formación fue cambiando sus integrantes. Las personas que entraban, y que no siempre tenían conocimientos sobre el tema, aprendieron música con una "guía didáctica" que la misma conductora diseñó a tal fin. "Algo de lenguaje musical entienden. Si estuviéramos más horas podríamos hacer clases más técnicas y abordar repertorio más elaborado, pero no nos dan los tiempos. Así que yo hago casi todos los arreglos corales según el elemento humano del coro, que ensaya dos veces por semana, tres horas cada día", contó Nilda, feliz de lo logrado hasta hoy. 

La primera actuación del coro en el Auditorio Juan Victoria, donde celebrará
sus Bodas de Plata.

"Uno entiende que no son profesionales y que tampoco tenemos un público profesional, así que traté de llegar a todos con algunos clásicos como el Aleluya, de Haëndel, el Ave María de Schubert y el de Bach, entre otros; y un repertorio más popular, que también incluye canciones como Venecia sin ti, A mi manera, Extraños en la noche y Así", acotó la directora, que cursó invitación a otras señoras que quiera sumarse a las filas de Canto a la vida, que durante diciembre seguirá los martes y viernes, de tarde, en la sede de la Agrupación Coral Sanjuanina. "No es necesario saber música, simplemente amarla y comprometerse", resaltó. Pero no sólo música es lo que encontrarán allí, sino un grupo humano que a través del canto ha creado profundos lazos que también confortan el alma. 

"Hemos tenido muchos logros y muchas alegrías, pero la mayor satisfacción en este tiempo es haber hecho que el coro sea una contención para la persona mayor, un medio de aumentar autoestima y también las amistades. Uno de joven cree que los amigos van a ser para toda la vida y pasa que a veces llega un momento donde no nos vemos más con esas personas y la vida sigue y nos va llevando por distintos grupos y vamos cultivando nuevas amistades. Y acá se han cultivado amistades que parecen de toda la vida, porque todas tenemos los mismos problemas, los mismos temas, nos comprendemos. El objetivo era ese también", valoró Nilda, quien junto a sus coreutas seguramente volverá a entonar Canto a la vida, obra de su autoría con la que el coro expresa a viva voz su evidente y valiosa razón de ser. 

 EL DATO 
Coro Canto a la vida en concierto. Bodas de Plata. Sábado 3 de diciembre, 19.30 hs, Auditorio Juan Victoria. Entrada libre y gratuita.