Próximo a conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, tres importantes referentes de las letras en San Juan decidieron juntarse para compartir el juego por las palabras y tratar la realidad social a partir de la mirada femenina. Delia Beatriz "Clarita" González, Lilian Ocampo y María Reyna Domínguez hablan -desde la poesía y la narrativa- de lo que piensa, siente y desea una mujer en los tiempos de la posmodernidad. Sobre eso versará el recital poético "Palabra de Mujer", que presentarán en las aulas de la Facultad de Filosofía mañana jueves (ver recuadro); pero antes, tuvieron una charla abierta con DIARIO DE CUYO en el cual caracterizaron el rol de la mujer en la literatura sanjuanina.
Definir la poesía femenina local no es sencillo. Clarita postula que a partir de la obra de Domínguez, fraguó un estilo de poesía tendiente a denunciar las injusticias que padece la mujer.
"Es una poesía comprometida y profunda, que va contra la mirada superficial hacia la mujer de tratarla como un objeto de consumo y deleite sexual masculino. Pero al mismo tiempo, evidencia la capacidad femenina para gozar de los placeres de la vida. Donde los tabúes como la menstruación, la prostitución, la violación, los engaños son muy significativos en una sociedad como la nuestra en donde todo debe callarse", dice la docente en letras de la UNSJ. En este encuadre, Clarita incluye además a Silvina Vinzio, Ofelia Zuccoli o Susana Lage, entre otros.
Por su parte, Lilian Ocampo, produce numerosos textos, aunque no tiene la posibilidad de publicar sus obras todavía. Ella sostiene que "nuestra poesía aborda lo cotidiano. Las mujeres establecemos relaciones particulares con ese mundo. Las mujeres tienen mucha interioridad por poetizar su mundo interior, su rutina y sus electrodomésticos (risas). Lamentablemente persiste el prejuicio de encasillar a la mujer en la cocina. Así como eso, la poesía sanjuanina no se puede encasillar". Mientras que Reyna, opinó que "La sociedad sanjuanina tiene su cuota de conservadurismo en lo cultural, social y político. Aunque en el desierto siempre se pueden escuchar raras y misteriosas voces. La mujer y el varón poeta buscan la liberación. Pero para ello, debe existir igualdad y respeto por los derechos de la mujer. Hubo avances en la materia, pero aún sigue habiendo injusticia, violencia y maltrato al género femenino. Y ahí entra en acción el poeta y la poeta, porque somos como antenas que captamos todo’, dice la autora. Y concluye, "La literatura femenina está sumamente metida en la revalorización del cuerpo, en el dolor del sexo, la incomunicación, pero también en los temas eternos y universales que tocan la condición humana. De éste misterio que es la vida, hablamos todas".

