Su proyecto nació allá por 2007 en las viñetas de su primer cómic de autor titulado "Carlota", hecho con mucha dedicación y afecto por su personaje que, desde que fue publicado el número uno en versión papel, la tirada inicial de ejemplares que circuló, por aquel entonces en Sub City y Desnivel, se agotó rápidamente. Fue grande el entusiasmo de muchos lectores sanjuaninos que admiraron las aventuras de una cyborg femenina, en una Argentina distópica del año 2214, creada como objeto y fetiche por una obsesión de un científico, pero que también puede convertirse en un arma letal. Pasaron los años y luego de muchos intentos, idas y contramarchas, el dibujante Alberto Espinosa decide dar un giro y reencauzar la saga y ajustarla al formato digital. Con algunas reescrituras en el argumento y nuevos capítulos, hará un relanzamiento para que cualquier usuario pueda acceda a través de Internet, en un sitio especial de crowdfunding (o micro-mecenazgo), un mecanismo colaborativo de financiación de proyectos desarrollado sobre la base de las nuevas tecnologías. En este caso, el portal se llama Patreon y allí, los usuarios lectores o mecenas virtuales podrán realizar donaciones para que el proyecto artístico de Espinosa se financie y se haga sustentable por sí solo. Aunque, esto llevará a un cambio en su estructura de producción y publicación -ya que hará por entregas periódicas y podrán descargarse para que el lector lo pueda imprimir o almacenar digitalmente a su manera- el autor sanjuanino mantendrá la misma esencia de su historia inicial por varios capítulos, que giran en torno a la condición humana. 

Beto, para los que lo conocen de cerca, cuenta con cuatro episodios terminados, pero en cuestión de días, estará disponible la reedición del número 1 a todo color (la versión original en papel fue impresa en blanco y negro) y cada número rondaría los $300. Sin dejar de tener en cuenta que el usuario puede donar la cantidad de dinero de manera mensual al propio creador de manera adicional para seguir generando nuevas producciones. Así, de este modo, el artista podrá sostener el cómic en el tiempo. "Es una salida más que encuentro que, al igual que a otros colegas de la pintura, la música, hacemos todo en la autogestión y a pulmón, tratamos de salir a flote. Ojalá, algún día los artistas sanjuaninos hagamos consolidar un mercado cultural. Mientras, vamos empujando, vamos creando. Como me siento compañero de otros creadores como Gustavo Idemi o Pablo Enríquez, vamos como el salmón a contra corriente. Lo importante, más allá que sea en papel o digital, es que exista, lo peor es no hacer nada", contó Espinosa. Respecto al sistema de publicación, sirvieron de ejemplo los trabajos gráficos y literarios de Pablo Montemurro, destinado a públicos infantiles. Entre las alternativas que existen en Internet, que son muy numerosas, Espinosa encontró en Patreon la más adecuada para su obra, aunque todavía le lleva tiempo adaptarse a este mecanismo de circulación por las redes. "Gracias a esta herramienta se pueden subir contenidos gráficos, visuales, audiovisuales y de todo tipo, cualquier lector puede ser un mecenas, estoy aprendiendo a usarlo pero me permitirá en el tiempo poder ampliarme y llegar a otros públicos, otros lectores y que no sólo quede en amigos, parientes o conocidos. Incluso deberé tener en mente que para llegar a otros países, hay que adaptar el lenguaje visual y el idioma para el inglés o para el francés, eso es todo un trabajo extra", mencionó el dibujante. Sin embargo, se encuentra entusiasmado por este relanzamiento editorial: "William Faulkner, el escritor norteamericano, decía ‘si querés escribir no pensés en cuánto vas a ganar, escribilo y vemos después cómo sale’. Los que hacemos cómic escribimos y dibujamos todo el tiempo, es hacer literatura con artes plásticas, siempre estamos dispuestos a compartir y publicar. La realidad nos marca muchas dificultades, pero si somos optimistas podemos encontrar posibilidades abiertas. Pienso en transmitir un mensaje muy actual, la manera es salir y buscar contactos con instituciones privadas o públicas. Uno puede aceptar lo que hago, analizarlo o criticarlo, pero lo importante es que salga", puntualizó.

El comic puede accederse a través de Patreon, un sistema web de micro-mecenazgo.

Por último, sostuvo que el arte del dibujante es un trabajo más como cualquier otro, que implica su esfuerzo y su dedicación. "Una pala, un lápiz o una guitarra, son herramientas para transformar algo que antes no existía, la diferencia está en que el artista no sabe cómo será remunerado su trabajo, por eso hacemos lo mejor que nos sale", opinó el historietista.

Sobre Carlota

2214, en una época en la que la empresa Osram fabrica naves espaciales y en la que el lago Nahuel Huapi ha pasado a llamarse Carlos Menem. Es uno de los elementos del contexto en el que se ubica este personaje humanoide y dotada de inteligencia artificial. El cómic tiene compontes de erotismo, pero también acción, humor negro y sátira política. Con influencias de Barreiro, Moebius, Altuna y de Isaac Asimov, entre otros autores clásicos.