Su manos tejen rápidamente, de memoria. Inés González aprendió el oficio cuando era muy pequeña, a los 4 años ayudaba a sus padres a hilar. Aunque después la vida la llevaría por otros caminos, en la adultez volvería a encontrarse con la magia del telar. Buscando nuevas técnicas y colores, la tejedora comenzó a experimentar con vino tinto para teñir la lana que además hila. Y hoy compartirá su técnica en una demostración en la Champañera Miguel Más en Pocito (a las 11, en Calle 11, a 500 metros al Este de Ruta 40) como parte de las actividades gratuitas de Semana Santa programadas por el Ministerio de Turismo y Cultura, en este caso, dentro de la Ruta del Vino.
La artesana realiza todo tipo de tejidos y además de usar la lana de oveja con el color natural del animal y utilizar tintes que logra con vegetales, (y por supuesto anilinas porque ‘a la gente le gusta mucho’), hace un tiempo buscó innovar en su tarea usando vino. ‘Con el vino tinto queda un rosadito medio lila’, dice a DIARIO DE CUYO sobre el resultado del proceso que realiza con el vino caliente. ‘Dependiendo la cantidad de vino que se usa es el color, además se lo enjuaga. Todos los tintes llevan su tiempo, no es inmediato como la anilina. De la mañana a la tarde, por ejemplo, se lo deja hasta que se enfrie’, comentó la tejedora de 69 años que nació aquí, pero como sus padres eran de La Rioja se mudaron a la localidad de Malanzán.
‘Mi familia vivía de los tejidos y de la crianza de animales. Esto es una herencia familiar; a los 4 años ya sabía hilar y a los 8 empecé a tejer. A los 18 volví a San Juan… siempre quise volver’, afirmó Inés, que tiene dos hijos. ‘Formé mi familia acá, crié mis hijos y empecé a tejer nuevamente cuando me quedé viuda a los 52. Empece como terapia, y al poco tiempo lo vi como una salida laboral, dicté clases, en el Mercado Artesanal, en la Casa de Sarmiento y también en mi casa’, contó que reconoce que teje ‘por amor al arte’ y destaca que los jóvenes de hoy están retomando el gusto por realizar artesanías.

