El grupo Tierra Roja, hizo una performance denominada 'Kenosis'. Sólo gestos, música electrónica y sin palabras, los personajes expresaron un relato con el cuerpo en movimiento.

 

Todos los rincones del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson fueron intervenidos por artistas y también por el público. En la Noche de los Museos, todos se dieron cita allí para apreciar aquellas joyas patrimoniales de varias instituciones y (además de la casa anfitriona); y en el que los visitantes disfrutaron de diversas actividades con experiencias interactivas y sensoriales. Toda la jornada tuvo participación espontánea y libre del público que con cada recorrido que hacía por las salas y galerías dejaba una nota, una firma o una marca (a través de stickers de una mano con el pulgar arriba) en cada cuadro o escultura que le agradaba. También y por primera vez, participaron otros museos como el Tornambé, el museo Provincial de Historia Agustín Gnecco, el museo Mariano Gambier, Museo de la Historia Urbana y el Enzo Manzini, con stands, en la que pudieron exponer también algunos objetos de sus colecciones principales.  


El encuentro comenzó pasadas la hora 20 de ayer y en el inicio del mismo, la artista sanjuanina Jorgelina Tardy, convocó a los visitantes a que dibujen retratos con diferentes técnicas. Chicos y grandes llegaban a la Sala 5, donde está la colección propia del Museo Franklin, allí disponían de una amplia gama de lápices, fibras y crayones, que fueron utilizados para hacer los retratos, evocando a la inmensa actividad que tuvo en vida el pintor Franklin Rawson. 


Por otro lado, con la coordinación de Gustavo Garramuño, se llevó a cabo una instalación en un mural de folletos y tarjetas que ilustraban todas las exposiciones realizadas por el MPBA. Con una anotación, el público intervenía dejando comentarios y respondiendo a determinadas consignas.  


El plato fuerte, fue a la noche, con la performance de danza del grupo Tierra Roja, bajo la dirección de Flavia Moncunill, titulada 'Kenosis'. Y en el cierre, la banda de rock local, Niños, realizó un recital eléctrico y movido en el subsuelo del museo. 


Además, en el recorrido hubo lugares para distenderse y degustar vinos finos y bebidas artesanales. Y también, los espectadores aprovecharon el momento para observar las exposiciones actuales en las diferentes salas. Música ambiental continuada y las intervenciones artísticas, le dieron un marco estimulante para los sentidos.  
 

En la instalación, el público dejó sus opiniones escritas en el
mural.
La participación fue total, porque hubo interacción entre el espectador y las pinturas de la sala, haciendo retratos a mano.
Al que le gustaba un cuadro, los chicos les adherían un sticker
emulando al "Me gusta" de Facebook.En la instalación, el público dejó sus opiniones escritas en el mural.
Los visitantes tuvieron guías que les explicaron el contenido de las obras expuestas.
El público quedó impactado por la muestra en silencio y muy atenta a todo lo
que sucedía.

 
(FOTOS MARCOS CARRIZO )