Bailan desde que eran niños y dejaron a sus familias para entregarse a un sueño: la danza. Son Sebastián González y Anti Recabarren y ambos -por segundo año consecutivo- forman parte del Camín Cosquín, el ballet oficial del Festival Nacional de Folclore que desde su inauguración (el viernes pasado) y hasta el cierre (el próximo domingo) abre cada luna y que también acompañó a Eleonora Cassano en su presentación.

Sus corazones laten ansiedad apenas rozan el escenario y las luces se encienden para darles entrada, una vez más. Y así le gusta sentirse a él. "Volver a ser parte de este increíble Ballet es muy importante, sobre todo, por segunda vez. Es bastante arduo el régimen, los instructores son muy estrictos, pero lindo, así debe ser. ¡Es buenísimo!’, dijo a DIARIO DE CUYO Sebastián, quien comentó que apenas los aceptaron, el 4 de enero, empezaron el entrenamiento junto a sus pares de varias provincias del interior como Corrientes, Salta y La Rioja, entre otras.

"El año pasado fue mi debut. Estar en Cosquín es muy importante, tenés que cumplir con ciertas cosas como el cuidado con la dieta y los actividades físicas pero es una gran experiencia’, acota ella, feliz de haber sido de la troupe de

Cassano en uno de sus cuadros y aunque sea por unos minutos.

Como ellos mismos declaran, ser parte del Camin no es fácil. Todos los años, la compañía somete a los postulantes a una rigurosa prueba. Los sanjuaninos sortearon con éxito esta audición y suben al escenario mayor como dos de las piezas que visten las ropas típicas de la región del Litoral en la impactante postal que recrea las distintas culturas nativas en esta 52da. edición del festival.

"Ellos nos dan todo, alojamiento, comida, viáticos y un cachet que nos pagarán una vez que termine el festival. Ensayamos duro, pero eso es lo que quiere todo bailarín’, ratifica su coterránea, quien apunta que allí deben permanecer hasta el 30 del corriente y que viven sus días en la colonia Santa María de Punilla.

El año pasado, el bailarín tuvo un papel estelar. Con su piel morena, el muchacho representó al Indio Camin. Con su lanza y su vestuario indígena, se encargó de dar comienzo a cada jornada en 2011. "¡Fue algo maravilloso!, estuvo mi familia entre el público también!’, recordó entre nervios e ilusiones felizmente repetidas.

Aunque con bajo perfil y casi hasta con vergüenza, los chicos admiten que este es una época de cosecha para ambos. Y no es para menos. Después de sus compromisos de tonada coscoína, ambos pergeñan su próxima ruta, una tan ambiciosa como posible: una gira por España y Portugal, con el ballet Sentires de Oncativo, entre julio y septiembre próximos.