Patrick Gallois nació en Linselles (Francia) en 1956. Se formó como flautista con maestros de la talla de un J. P. Rampal, nada menos! A los 21 años era flautista principal de la Orquesta Nacional de Francia. Me parece ilustrativo mencionar que desde 2003 hasta 2012 fue director de la "Jyväskyla Sinfonía" de Finlandia, porque tal vez no sea casual que este maravilloso flautista-director haya incluido como Inicio del Concierto una obra de otro flautista, en este caso del finlandés Jukka Pekka Lehto, nacido en 1958 en Ahlainen, diminuto municipio finlandés que en 1972 se agregó a la ciudad de Pori, sede de un importante Festival de Jazz. JP Lehto era flautista y dirigió una banda de la Marina de su país además de orquestas. Desde 1987 era flautista solista de la Sinfonieta de Pori y desde 1990 en adelante adquiere fama como compositor. La pieza que escuchamos se llama "Promenadi" que sugiere un pasear o caminar. Fue un encargo para la nueva Sala de conciertos de Pori en Abril del 2000 (luego revisada en 2007). Se inicia con una Introducción lenta y grave donde sólo la Percusión y los "graves" (celos, contrabajos y fagotes) están en el escenario. Violines, violas y vientos están por los costados, los bronces atrás y el piccolo "tan lejos y alto como sea posible". Cuando van entrando las cuerdas hacen un pizzicato muy extraño, pero así todos se juntan en el escenario. Ningún músico debe tocar muy fuerte todo el tiempo. Es curioso también cómo aparte de todo el resto se contraponen dos tan disímiles como los timbales y el piccolo que parece un pajarito algo perdido y medio enojado: "¡¡Me dejaron solito!!" Naturalmente que cada autor desea expresar algo, pero es también privilegio de cada oyente el percibir cosas subjetivamente, que le "llegue" a "su" manera. Ignoro si habrá sido intención de Lehto en un momento de su obra hacer una referencia a "Un americano en París" de Gershwin, pero hubo momentos en que me pareció percibirlo.
Luego pasamos a Mozart (1756-1791), dos siglos justos antes que Patrick Gallois quien fue Director e intérprete solista. No solamente ejecutó el Concierto K 314 para flauta con Glissandos rapidísimos en sus cadencias que terminaban deshaciéndose con increíble delicadeza para invitar a la Orquesta a incorporarse, sino que sus movimientos casi danzantes, sus manos, brazos piernas, todo su cuerpo y su sonrisa invitaban al puro deleite. Qué interesante que el allegro final sea un rondó cuyo tema recurrente fuera luego reutilizado por el compositor para el Aria de "Blonde" en su opera alemana "El Rapto en el Serrallo". "Welche Wonne, welche Lust" = "Qué placer, qué satisfacción". Realmente en labios de Patrick Gallois podemos exclamar con "Blonde" pero en francés: "Quel plaisir, quelle satisfaction". Merci pour votre "Flûte enchantée"!! Me pareció emotivo además que estuviera en 3ra fila Jorge Rodríguez-Guevara, quien el pasado 6 de junio interpretara el mismo concierto mozartiano!!
Y como si esto fuera poco, y como nuevo signo de "gentillesse" (delicadeza), durante el entreacto nos regaló -con la orquesta- un trozo de la música incidental para el festín de Belzasar del mayor compositor de Finlandia: Jan Sibelius.
Robert Schumann (1810-1856) es un prototipo del Romanticismo. Quería dar a la música alemana un equivalente sonoro de la poesía romántica. Solamente en 1840 escribió cerca de 140 "Lieder" (canciones). Mendelssohn le sugirió el volverse a las formas tradicionales del Clasicismo. Además hay que tener en cuenta que el año antes -1839- se había casado con Clara Wieck y ella -excelente pianista y por momentos "rival"- le insistió que el piano no le alcanzaba para poder expresar todo lo que había en su imaginación. Quizá juntando los consejos de Mendelssohn y de su novel esposa (uno de sus Lieder de 1840 se titula: "Frauenliebe un Leben", es decir "Amor de mujeres y Vida". ¡¡Habla bien de su matrimonio!!) se lanzó a escribir obras sinfónicas. La primera sinfonía la esbozó en cuatro días y la completó en menos de un mes en febrero de 1841. Era una explosión de pasión y su nombre lo sugiere: "Primavera". La dirigió Mendelssohn y adivino que le dijo: "¿No te lo dije? ¡¡Es lo tuyo!!" Pero fue otra cosa con la Segunda Sinfonía que hemos escuchado, compuesta 4 años más tarde. Schumann sufría de profundas depresiones que eran a veces acompañadas por fantasías de suicidio. Parece que en agosto de 1844 su condición se hizo más penosa. Más tarde escribiría: "Creo que mi condición de semi-invalidez puede adivinarse en la música" (y se refería a esta sinfonía). Comienza con un "Sostenuto assai", emerge desde la sombra hasta la luminosidad final en la cual Schumann mismo expresa: "…comencé a sentirme más yo mismo al escribir el último movimiento y ciertamente mucho mejor cuando terminó toda la obra…". Sin embargo ésta es la mejor de sus 4 Sinfonías, o al menos la más "Beethoveniana". El Sostenuto inicial se transforma en Allegro y que por momentos recuerda a la "Heroica" (la 3ª de Beethoven). Después cuando se espera un movimiento lento…¡una sorpresa! En italiano "scherzare" es "bromear", y Schumann nos pone un "scherzo" movido con ritmo punzante y cambiante. Pero ahora sí viene el movimiento lento…..un delicado Adagio en tonalidad menor que también evoca al JS Bach de la "Ofrenda musical"! El allegro vivace respira salud mental. Como él había dicho: "….me sentí más yo mismo". Según el crítico musical escocés John Warrach: "Si aquí existe un programa privado, es el de un artista que lucha contra su enfermedad y de momento va triunfando…". La "músicoterapia" no es un invento moderno. Y ¿será casualidad? pero leo un articulito del padre José Juan García publicado en este mismo diario el día anterior al concierto, sobre la filósofa, teóloga y ….música alemana medieval Hildegard von Bingen (1096-1179) y unas frases parecen aptas no solamente para Schumann sino para cualquier persona que tenga oídos y corazón-. Dice Hildegard Von Bingen: "Toda la creación es musical; el cosmos, el hombre, los coros de ángeles, son una sinfonía de Dios… es la música lo que le devuelve al hombre la armonía original, el recuerdo de su condición primera y el camino del retorno a Dios".

