En un frío atardecer los motores de los Autos Locos entibiaron a los cientos de sanjuaninos que ayer asistieron a la Ferichicos para disfrutar de la exhibición de la flota de vehículos más desopilante. Al ritmo del 2×4, El Fuelle de Pichuco (en honor a Troilo), un Citroën con complejo de bandoneón abrió el desfile de La troupe de los Autos Locos de Lincoln. Después vinieron Rana y Bailarín cuya gracia justamente es saltar, y el pequeño Giro con tornillo que puso a su conductor literalmente de cabeza. El encuentro de la noche es entre El ratón loco y La bolita loca se enfrentaron en un duelo y el Taxi loco sacudió a sus pasajeros.

