Un viejo escritorio y dos sillones junto a una mesita sirven de escenografía para la recreación de Borges y Perón, obra que se presentó anoche en un Teatro Sarmiento prácticamente colmado.
Casi media hora más tarde de lo previsto -la cita era a las 21.30-, un Jorge L. Borges -a cargo de Jean Pierre Noher- acompañado de su bastón, fue el primero en entrar a escena. Claro que, en realidad, fue Juan D. Perón de Víctor Laplace lo que provocó el aplauso espontáneo de la platea que minutos antes aplaudía por la tardanza. Una producción interesante desde la óptica del encuentro que podría haber sido y no fue.

