Paul McCartney cobró sólo una libra (1,56 dólares) por cantar en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres, al igual que otras estrellas como Mike Oldfield, Dizzee Rassal o Emeli Sande. Según confirmó la organización, los principales artistas del espectáculo se habían ofrecido para actuar gratis y percibieron esa cantidad simbólica para posibilitar la firma de un contrato.
