‘¿Cómo estoy? Todavía llorando’, expresó ayer Paola Hascher, la cantora que el viernes pasado en el Auditorio J. Victoria presentó Melescas de soles, el primer disco de estudio que pudo concretar tras 4 años de ansiarlo con el alma, de la mano de Rolando García Gómez.
‘Me sentí plena, emocionada, nerviosa. ¡Una mezcla de sensaciones jamás vividas!’, describió la intérprete respecto a cómo vivió el lanzamiento de su álbum. Claro que, apenas pisó el escenario, la invadió el llanto.
‘¡Las palabras de Osvaldo Benmuyal (NdR: conductor del recital) me mataron! Sobre todo cuando dijo ‘es una madre que canta, una profesora que canta, una hija que canta, una amiga que canta, una hermana que canta, una enamorada…”. Recordó, tras ‘su’ noche de gloria, la sanjuanina que recorrió su placa con temas como Primera soledad -‘¡Donde lloré yo y todos, creo!’, como acotó-, Ya viene soplando el Zonda y Mi amor en una tonada; además de un fragmento de Nadie sabe quién soy yo, ‘la primera tonada que aprendí’, según destacó; Cuando el corazón se quiere quedar y los bises Corazones partidos, Entre San Juan y Mendoza y el tango Nada, ‘adelanto de un posible próximo disco’, dejó picando como adelanto.
