Recientemente se cumplieron 5 años desde la trágica muerte de Julián Linares, un talentoso joven de por entonces 16 años que, alumno de la escuela Diego de Salinas (Rivadavia), pertenecía a la Orquesta Juvenil que funciona en ese establecimiento y a la Orquesta Juvenil de la Universidad, estudiaba viola en la Escuela de Música e integraba la Orquesta Infantil del Bicentenario, de carácter federal. Pero además de su círculo familiar, amigos, excompañeros y docentes, a partir de ahora serán muchos más los que conocerán y recordarán a este inquieto y apasionado muchacho sanjuanino. Es que esa fecha asociada al dolor que causó su inesperada partida, transmuta en esperanza y alegría gracias a la "Beca de Estudios en interpretación musical Julián Linares", un proyecto que acaba de ver la luz (ver aparte), realizado de manera conjunta entre la familia Linares y la Fundación MusiZap, que fundó y dirige Claudio Espector, excoordinador nacional hasta 2015- del programa de Orquestas infantiles y juveniles del Bicentenario, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación.


"El año pasado mis padres ganaron el juicio por la muerte de mi hermano y decidieron donar parte del dinero a la fundación MusiZap. Me comuniqué con Claudio para poder hacer algo en nombre de mi hermano y decidimos lo de la beca, para que varios chicos puedan recibir alguna ayuda para tomar clases con músicos muy grosos. La noticia de la beca salió justo cuando se cumplieron 5 años de la muerte de Juli, el 27 de agosto, así que fue muy emocionante", contó a DIARIO DE CUYO Tania Linares. "Pensamos que recordarlo con algo que él amaba, ayudando a otros, era la mejor idea. Ver su nombre en esta beca es relindo, como revivirlo, es un gran homenaje a su amor por la música y es también un agradecimiento a Claudio", agregó la hermana que estudia Composición Musical en Buenos Aires.


"Desde mi lugar de coordinador es que conocí a Julián y a sus hermanas. Era una persona maravillosa, un chico con un gran compromiso, vocación y dedicación, que llegó a participar de una gira nacional de la orquesta infantil que conformamos con niños y niñas de todo el país, en 2014. El planteo que me llegó de la familia Linares es algo que nos conmovió mucho, porque esta forma de transformar algo tan doloroso y trágico en una ayuda a otros chicos y chicas del país que no tienen posibilidades desde lo económico, nos pareció -sobre todo en este contexto- un ejemplo", señaló Espector, que abraza la intención de poder ampliar y sostener este gesto. "Nosotros simplemente le damos forma desde un lugar profesional a una decisión tan emocionante como la que tomaron", acotó el director de la fundación, que colabora con jóvenes que tienen vocación por la música, sobre todo con los que han surgido en las orquestas infantiles y juveniles, dijo.


Gustavo y Beatriz Pastén formaron una gran familia, con siete hijos: Silvana (32), Tania (30), Mariana (28), Daniela (25), Agustina (23), Julián y Francisco (19). Prácticamente todos pasaron por el programa de orquestas infantiles y actualmente tres siguen vinculados a la música. "Juli" -como le dicen- también quería seguir una carrera musical y no era de extrañar. "Amaba la música, desde chiquito", da testimonio su papá. Cuenta que se la pasaba estudiando y practicando, sin descuidar su secundario, donde tenía excelentes notas. Además de estudiar viola en la Escuela de Música, en casa también tocaba la guitarra y le gustaba sacar temas, por ejemplo de los Red Hot Chili Peppers, su banda favorita. Además tenía un grupo para tocar en bodas y pensaba armar su banda de rock, de hecho le había pedido a su papá una guitarra eléctrica.


"Mi hermano era una luz, nunca de mal humor. Y muy apasionado y como muy maduro para la edad que tenía. Ni siquiera lo tenías que mandar a estudiar, le encantaba. A esa edad (que falleció) había hecho un montón de cosas", recordó Tania. "Empezó a los 7 a participar de las orquestas de la escuela, copadísimo con la viola, se enganchó rapidísimo. Era súper responsable, súper aplicado y también muy sociable, tenía muchos amigos", agregó su hermana, quien lo vio tocar por última vez en Casa Rosada, en un acto del 25 de mayo; y con una tranquilidad que aún la cautiva. "Estaba feliz, relajado, contento. Era como natural para él, como que ya tenía todo muy aprendido a esa edad, parecía más grande. Después del duelo pude pensar lo adelantado que era, lo mucho que hizo, como si supiera que se iba a ir tan joven, hizo tantas cosas, es muy lindo pensar en todo eso", se explayó Tania, en cuya sangre también viajan los "genes musicales" de su abuela paterna, pianista; y de su tía materna, productora de música.

Gustavo y Beatriz, padres de Julián, impulsores de la beca musical que lleva el nombre de su hijo.


"Era un chico amorosísimo, lo recuerdo con esa concentración, con esa seriedad en el estudio pero también con esa dulzura que tenía", afirmó Espector. "Era súper generoso, agradable, compañero, súper participativo. No faltaba nunca, era muy despistado pero muy virtuoso, así que si por ahí se olvidaba la partitura, no importaba, tocaba de memoria. Era fantástico, tocaba muy bien, así que estaba metido entre los avanzados. Era amigo de todo el mundo, lo conocían en todo el país al Juli, y siempre lo pedían de las Orquestas del Bicentenario", sumó Lucas Lillo, director entre 2010 y 2017 de la orquesta juvenil de la escuela Diego De Salinas. Fue allí donde decidieron recordarlo dedicándole el concierto de fin de año, aquel triste 2015. Ese día, las filas de la orquesta se triplicaron, porque todos sus excompañeros quisieron ser parte. "Es impresionante lo que generó, era muy especial. El día que murió fue día de luto en la Escuela de Música y hasta se suspendió el concierto de la Sinfónica, algo que yo no había visto nunca", se explayó Lillo. 


"Julián era un chico muy educado, respetuoso, muy dulce. Era un lujo tener como alumno a ese niño. Y como músico había logrado progresar muchísimo. Después de las vacaciones apuntamos a tocar el primer y segundo movimientos del Concierto para viola en Sol Mayor de Telemann, para presentarse en la beca de Mozarteum-Fundación Banco San Juan, para estudiar con Mimi Zweig, profesora de Indiana (Estados Unidos). Él se la pasaba estudiando, le gustaba mucho la viola y siempre pedía más ejercicios para mejorar", rememora Evelyn Maestro, su profesora. "Que hayan hecho una beca con su nombre me gusta mucho, porque amaba la música", valora Evelyn, a quien aún le resuena aquel "nos vemos el lunes" con el que se despidieron; y que reconoce que la partida de Julián le afectó tanto que no volvió a trabajar con adolescentes, que era su grupo favorito.


"Esta beca es también una manera de devolver un pedacito de lo que él recibió, para que otros chicos puedan sentir lo que sintió mi hermano: la felicidad de poder estudiar música", valoró Tania. Y agregó: "La música te cambia la vida y a mi hermano le cambió la vida. Él fue muy feliz en la música".



LA BECA

La beca Julián Linares es para tomar clases virtuales semanales hasta fin de año con Oscar Albrieu Roca (percusión), Raúl Becerra (flauta traversa), Sergio Polizzi (violín) y Claudio Espector (piano). Está destinada a niños y jóvenes hasta 21 años, residentes en Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, San Juan, San Luis, Santiago del Estero y Tierra del Fuego (incluye Islas Malvinas).

> Hay tiempo de inscribirse hasta el 15 de septiembre. Bases y condiciones: https://forms.gle/9kdYBxsenVB6pFr27