Los avances y desarrollos del hardware y del software vienen transformando todos los ámbitos de la vida cotidiana en los últimos 30 años. Con proyecciones hechas por especialistas, los futuros puestos laborales requerirán muchos conocimientos en la informática. Pero, el problema que viene mostrándose es la urgente necesidad por parte de universidades y empresas de contar con mujeres con habilidades en tecnología, computación, programación y capacidades para la creación de videojuegos; que no son ya una una mera fuente de entretenimientos, sino además una herramienta educativa y hasta un lenguaje puramente expresivo desde lo artístico. Es que culturalmente estuvo siempre asociado a los varones, y justamente por eso, el Club de Chicas Programadoras busca romper con eso y ganar espacios. Como ONG, nació en 2016 en Buenos Aires y desde entonces fue extendiendo su misión a muchas provincias del país, incluyendo a San Juan. Actualmente el club se dedica a despertar el interés a las jóvenes de 13 a 18 años de edad de los colegios secundarios, no solo por aprender a programar, sino que va más allá, a que sean entusiastas y emprendedoras profesionales de las nuevas tecnologías digitales y en la informática. Hoy, en una de sus varias propuestas de formación -que son gratuitas y en línea- está habilitado el taller de novela visual (ver aparte), co-organizado por el Club junto a Gamificadores de San Juan, con Jorge Godoy como orador. Esta y otras iniciativas son articuladas por la coordinadora local, Patricia Forradella junto a su equipo de mentores Florencia Arias, Camila Chávez, Florencia Córdoba y Luciano Pañafiel. En comunicación con DIARIO DE CUYO, la ingeniera en sistemas sanjuanina habló sobre los gustos y el interés creciente en muchas chicas que ingresan por el club al mundo tecnológico: 'Soy una voluntaria que me sumé con las ganas de entusiasmar a las jóvenes. Hemos notado una fuerte ausencia de mujeres en los roles de la industria tecnológica, entonces nuestro propósito es promover actividades que las incentiven, porque es un campo profesional con mucho potencial y posibilidades laborales', dijo la especialista radicada en Buenos Aires.


Con la pandemia, la virtualidad se volvió un hecho ineludible en cualquier ámbito, sobre todo en el educativo; y esto decantó en que las capacitaciones y talleres del Club se reconvirtieran también y funcionaran por vía remota. Como son gratuitas y han tenido éxito el año pasado, la experiencia se amplió este año, sumando no sólo estudiantes, también a mentores (capacitadores). Por eso, el club hizo puentes con Crevis (Creadores de Videojuegos Sanjuaninos), Gamificadores, la Casetic y San Juan TEC, entre otras, nucleando así una gran comunidad o clúster de desarrollo tecnológico de videojuegos. De acuerdo al registro del Club, entre el 2020 y lo que va del 2021 hubo unas 50 sanjuaninas inscriptas; y en este nuevo taller se anotaron unas 90, sin dejar de tener en cuenta que el ingreso es abierto todo el año.


Según la evaluación de Patricia, los principales gustos e interés de las jóvenes en aprender, están relacionados en primer lugar con la creación de contenidos en torno al animé, la novela visual, la creación de videojuegos, la realidad aumentada, el uso de Arduino (plataforma de hardware libre, basada en micro-controladores muy utilizado en robótica) y el Internet de las cosas.


El videojuego nació como fuente de entretenimiento a finales de la década del 70. Al principio sufrió el prejuicio de padres e instituciones, e incluso era visto como "hobbies de hombres"; pero con los años, todo eso se deconstruyó. Para la ingeniera "los videojuegos acercaron a los chicos a la tecnología con mucha más potencia. Actualmente hay muchas herramientas educativas basadas en las mecánicas del juego. Incluso ayuda a chicos con síndrome de Down, con sordera o problemas de visión a resolver problemas cotidianos, usando un móvil o una tablet". Como la programación en distintos niveles de aprendizaje se volvió más accesible e intuitiva para niños y jóvenes, también les sirve hoy como lenguaje para expresar y contar sus propias historias y contenidos. "Las chicas se sienten muy a gusto con todo lo que es audiovisual y buscan aprender cómo hacerlo ellas mismas en resolver problemas, a dibujar o a manejar sonido o diseñar. Las chicas pueden formarse más fácil que hace 30 años; yo tuve que ir a estudiar a Tandil. Hoy es al revés, se puede trabajar desde Rawson o Pismanta, por ejemplo, sin necesidad de radicarse en Buenos Aires o Estados Unidos. El día de mañana, con los conocimientos necesarios, podrán dar soluciones a sus propias comunidades", concluyó.

"Nuestro propósito es promover actividades que las incentiven, porque es un campo profesional con mucho potencial y posibilidades laborales", Patricia Forradella, coordinadora local Club de Chicas Programadoras.

Taller de Novela Visual


Hasta el 12 julio, se puede participar del taller vía online y gratuito. Se realiza mediante Zoom, para ingresar a las conferencias se difundirá el enlace correspondiente de la sala. Las inscripciones están abiertas en www.chicasprogramadoras.club. La próxima clase es el 21 junio a las 17hs. Es dictado por Jorge Godoy del Clúster de Videojuegos, El objetivo es desarrollar conocimientos básicos para diseñar, programar y crear videojuegos dentro del género de novela visual. Originalmente este formato (sound novel), proviene de Japón y está familiarizado con la estética del animé. Básicamente es una historia o narrativa ficcional, con escenarios y personajes estáticos o animados. Mediante diferentes hipervínculos, la trama evoluciona a medida que el lector interactúa con varios caminos posibles y finales alternativos