El rey de la bachata, Romeo Santos, regresó a los escenarios para presentar su gira Golden Tour, y estuvo dando varios shows en el Madison Square Garden, mítico estadio de la ciudad de Nueva York. Si bien su vuelta parecía prometedora, con artistas invitados como Daddy Yankee y Nicky Jam, otra vez desató la polémica al invitar a subir a una de sus fanáticas al escenario.

Éste es un ritual ya establecido que sucede durante la canción Una propuesta indecente, y si bien el momento suele estar cargado de bastante erotismo y sensualidad, parece que se le fue la mano, literalmente.

La chica elegida subió al escenario emocionada, y le contó al público que había asistido sola al concierto, y que estaba "soltera". Entonces, el cantante decidió sorprenderla con un "regalito".

Mientras le dedicaba la famosa canción, la agarró de la mano y se la acercó primero a su rostro y, después, a sus genitales. No contento con esto, fue por más y guió la mano de la chica hacia adentro de su pantalón.

El video de la reacción circula por las redes sociales, con más de 161 mil reproducciones y cientos de comentarios. Mientras algunos de ellos son de fanáticas lamentándose por no haber sido ellas "las protagonistas de ese momento", hay una gran cantidad de críticas contra la actitud del cantante, que no debería fomentar este tipo de actos, especialmente dentro del contexto de acoso y abuso que se denuncia cada día.

Una situación parecida ocurrió hace unos años con la Mona Jiménez, cuando subió a un grupo de fanáticas a cantar con él, y, sin pudor alguno, terminó besando el pecho de una de las mujeres, mientras ella le manoseaba sus partes íntimas.

 

En su momento, tal como ocurrió con Romeo, fue muy criticado por sus propios seguidores, por la escena “obscena” e “impresentable”.

 

Romeo Santos (de 36 años) nació en El Bronx, Nueva York. Hace unos meses hizo un dueto con Julio Iglesias (El amigo) que se refiere a los genitales. Visitó varias veces la Argentina. Sólo en Instagram tiene 11 millones de seguidores. Considerado un influencer de redes, surge la pregunta: ¿Nadie de su entorno o de su discográfica puede frenar ese tipo de actos repudiables?