Además de su talento para el arte, Mario Pérez tiene otro, el de cultivar el perfil bajo. Por eso no es común para la prensa encontrarlo en situaciones de intimidad y rodeado por su familia, que también mantiene en reserva. Sin embargo, este fin de semana, una productora porteña llegó a la provincia para grabar uno de los episodios del ciclo que conduce el conocido cocinero Martiniano Molina, que se verá el año que viene en el canal Acua Federal (del sistema TDA) y el cotizado artista sanjuanino abrió las puertas de su finca para filmar el segmento de cocina del programa, que también incluyó visitas a la Parroquia de Villa Krause – donde permanecen los primeros frescos que pintó Pérez- y al Museo Franklin Rawson.

Bajo el sol sanjuanino y con las montañas de fondo, se armó el mesón donde Martiniano se puso manos a la obra con un risotto de cebada con zapallo. "Los vamos a hacer vegetarianos hoy’ amenazaba el cocinero, que sin aires de divo, congenió de inmediato con Pérez, a tal punto que lo invitó a participar de una acción solidaria junto a él y Milo Locket.

En cámara y en la charla previa, el pintor compartió los proyectos que tiene para el gran predio -a 8 minutos del centro, como él explicaba a sus visitas- donde tiene su casa de fin de semana y donde piensa instalarse de forma permanente en algunos años, luego de que construya su taller ahí. Pavos reales, gansos, ñandúes y hasta algunos ejemplares de llamas ("todo con papeles’, aclara Pérez), le dan al lugar un aire de campo que fascinó al chef que hace unos años decidió cambiar su fama, la televisión y los grandes contratos, por una vida en armonía con la ecología y autosustentable.

Aunque poco acostumbrado a las cámaras durante tanto tiempo – habían comenzado a filmar al mediodía- Pérez no mostró cansancio y repitió sin chistar- y con una sonrisa- las tomas tantas veces como las necesitó el director del proyecto de Dos Pandas.

Mientras el cocinero hacía lo suyo, el artista sanjuanino no perdía detalle y se movió con soltura cuando se incorporó al rodaje para sazonar la preparación y contar que su especialidad es el asado.

Durante las tres horas que duró la grabación en la finca, y con el aroma de una rica comida casera, hubo un clima ameno, familiar, donde la conversación fluyó.

A la mesa que cerraría el episodio de Sabores y postales, estaban invitados Mirta Castro, "la compañera de toda la vida’, como la presentó Pérez a su esposa, que debutaba acompañándolo en la tele. "Es que a mí no me gusta aparecer’ se sincera con este diario Mirta, que tiene dos hijas con el artista, Andrea y Rocío. También estaba doña Florinda Pascuala Morales, la mamá de Pérez ,-prefiere que la llamen Flora- y que participó muy distendida del convite. También asistieron Laura Valenzuela- compañera de estudios del anfitrión- y el artista plástico Humberto Costa, "maestro y amigo’ definió el agasajado.

Con el sol a punto de esconderse, la producción aceleró el paso, Martiniano se apuró a terminar de "montar’ el risotto, ultimó detalles para servir a sus comensales y fuera de cámara le dio instrucciones a Valenzuela para que lo ayudara a terminar el plato con la guarnición de vegetales y pistachos.

En el final, un brindis con vino sanjuanino selló el encuentro entre un artista cotizado que no pierde su esencia y un cocinero famoso que busca el lado simple de las cosas.