El Padre de la Patria, El Santo de la Espada, El Libertador de América. Estos son los motes con los que los manuales escolares hacen referencia a José de San Martín. Sin embargo, en "Revolución, el cruce de Los Andes’, el general se baja del bronce para narrar su otra historia en el cuerpo de Rodrigo de la Serna, el actor que para interpretarlo debió teñirse el cabello -de rubio a oscuro-, cambiar el color de sus ojos claros a un negro intenso y emular el acento español. Sin duda, es esta otra visión del prócer la que capta la atención de la platea, que el jueves aplaudió el avant premiere de la película que desde ayer se exhibe como uno de los estrenos del Cinemacenter.

Mirada revisionista del realizador Leandro Ipiña, bajo la supervisión de Tristán Bauer -director de Radio y Televisión Argentina-, el film vuelve a tallar la figura de uno de los hombres más relevantes de la historia nacional. Con una impecable factura técnica, gran despliegue de vestuario y utilería -sables, lanzas, armas de fuego y mochilas, fabricados especialmente-, impactantes tomas de la cordillera sanjuanina y una ambientación que deja en evidencia una profunda investigación previa; en 90 minutos, este docu-ficción de color épico relata la campaña (y las disquisiciones internas) del General para preparar y concretar su epopeya: el cruce de 5.200 hombres a través de la geografía escarpada de la cordillera de los Andes, en 1817.

¿Las perlitas?. El guión es bueno al igual que todas las actuaciones, pero los acontecimientos se suceden demasiado fugazmente, con el riesgo de caer en la superficialidad (como la Batalla de Chacabuco, por ejemplo). Y en ocasiones los personajes hablan tan rápido que no se les alcanza a entender. Dos escollos que pueden dejar la emoción a mitad de camino.