Incomodar, interpelar, reflexionar, acciones que suelen incluir en sus puestas los grupos de teatro independiente. "La chancha y los 20" no es la excepción y, de hecho, esta producción dirigida por María de los Ángeles Carbajo y Silvina Montenegro tiene su origen en un femicidio.
La pieza, que estrena mañana en El Avispero Escénica y tendrá otra función el 24 noviembre en la Sala Auditorium del Teatro del Bicentenario, está interpretada por Valeria Sánchez y Yanina Marra. La propuesta parte de un quirófano desde donde "examinar la condición humana. Son dos mujeres que están teniendo una charla sobre los roles que ocupan en la sociedad y tienen más preguntas que respuestas" adelantó Carbajo sobre la pieza que escribió durante la pandemia para la antología de dramaturgos.
Cuando Montenegro tomó contacto con el texto, instó a Carbajo a llevarlo a escena; en esa tarea estuvieron los últimos dos años, alumbrando la obra con la que debutarán como directoras.
"Cuando empecé a escribir, como metáfora para hablar del femicidio, me vino esta imagen del carneo, un rito bastante cuyano, y de ahí viene la comparativa mujer-cerdo" sumó Carbajo, quien tomó como disparador un hecho real ocurrido en la provincia.

El elenco concertado La piara se completa con María Victoria Barud (diseño lumínico), Carla Garbi (diseño de vestuario), Rosana Granados (confección de vestuario), Gabriel Dávila Kurbán (diseño sonoro) y Valentina Pantano (creación audiovisual y community manager). Carbajo se ocupó también de la utilería y la producción fue de María de los Ángeles Pérez.
Ambas directoras coincidieron en que esperan poder movilizar y generar reflexión en el público. "Nos interesa que el que está del otro lado empatice, sienta algo, lo que quiera sentir. Sabemos que trabajamos un texto que no es sencillo, pero esperamos que quienes vengan lo tomen desde un lugar de reflexión, de amor también, que es desde donde hemos trabajado", apuntó Montenegro.
La obra -que está dentro de la Ley de Mecenazgo 2023, con patrocinio de Sr. González y el INT- fue programada en dos salas muy diferentes deliberadamente, para evaluar "cómo funciona" ya que generaron "una escena muy adaptable a distintos espacios".

