En medio de Bailando por un sueño, Hernán Piquín llegó a San Juan para poner en escena Pasión Tango. Virtuoso y expresivo, el "sucesor de Julio Bocca", cuya presencia es suficiente para llenar la escena -aún más junto a su exquisita compañera Cecilia Figaredo y a los correctos integrantes de Fusión Tango- dejó muestras de su talento, en un espectáculo que sin embargo no aportó muchas novedades al ya transitado 2×4 (casi todas reservadas a Piquín) y tampoco reflejó un gran desafío para los artistas. De todas maneras, la troupe cosechó el cerrado aplauso de la concurrencia (marcada de cerca para no tomar fotografías, en contraste con el reciente show de Maximiliano Guerra), que celebró la visita de uno de los más altos exponentes del ballet.