El domingo, más allá de la fiesta de la música que es la entrega de los premios Grammy, la expectativa estuvo puesta en la ‘red carpet’ de la 55 edición de los premios Grammy debido a la polémica que generó el comunicado de la cadena CBS pidiendo a los asistentes ciertos cuidados a la hora de elegir vestuario, brindando con un detalle exhaustivo de qué partes del cuerpo no podían quedar expuestas y que ‘los traseros y los pechos femeninos estén debidamente tapados’. Todo, para evitar ser multada si algún invitado dejaba ver sus partes íntimas durante la transmisión que vieron 28,1 millones de espectadores en Estados Unidos, la segunda mejor cifra desde 1993, según informó la consultora Nielsen.
Sin embargo algunas estrellas hicieron oídos sordos y lucieron lo que tenían previsto aportando su toque de sensualidad a la pasarela repleta de celebridades de la música. Tal fue el caso de Rihanna que lució espectacular con un vestido rojo vaporoso de Azzedine Alaïa con escote en la espalda, que mientras de lejos engañaba bastante, de cerca dejaba ver sus contornos peligrosamente, según los límites marcados por la cadena televisiva. Jennifer López también estuvo provocativa con un vestido negro asimétrico con abertura hasta la cadera, de Anthony Vaccarello.’¡No dijeron nada acerca de las piernas! Yo pensaba que estaba siendo una buena chica. Un poco de hombro, un poco de pierna…’, explicó, intentando pasar por ingenua, a los medios en la alfombra roja.
En la lista de las chicas rebeldes-hubo varias- estuvo también Katy Perry, con un diseño de Gucci en verde menta que aunque era largo y con mangas, tenía un pronunciado escote. Quien no estuvo presente, y que verdaderamente hubiera dado la nota es Lady Gaga, quien no recibió ninguna nominación (quizás porque no sacó un disco en 2012). Recordadas son sus apariciones en la alfombra roja vestida con piezas de carne cruda o dentro de un huevo.
La noche, que estuvo amenizada por diversos números musicales, como el de Rihanna, Sting, Bruno Mars, Damian y Ziggy Marley, con un tributo a su padre Bob, terminó con gramófonos dorados bien distribuidos- porque ninguno arrasó como lo hizo Adele el año pasado- y todos contentos en una gala sin demasiadas sorpresas.

