Las cartas están sobre la mesa, con 33 años de carrera, Oscar Palavecino canta la falta envido y truco, para pararse en festivales, peñas y salas pequeñas y mantener su posición en la música folklórica argentina, grabando, produciendo y acompañando a sus colegas y a nuevos valores. El cantor salteño vuelve a San Juan esta vez para reencontrarse con su incondicional público en el Teatro Sarmiento y compartir sus más grandes éxitos y además de las nuevas canciones de su última producción (álbum triple) que enmarca sus tres décadas de trayectoria.

 


 

- ¿Qué alegrías y tristezas guarda en la memoria en estos 33 años?


- Y tengo más satisfacciones y emociones. Me ha pasado de todo. Lo mejor fue lograr el objetivo de hacer que gane su lugar la música de nuestra región y hacerla popular.



- En este disco triple tomó temas de compositores de gran trayectoria. ¿Por qué los eligió?


- Hay varios temas inéditos y melodías viejas como la cueca "Pa'l comisario", que Pascual Recabarren me dijo que el autor (Manuel Ortiz Araya) es sanjuanino. Tengo muchos cancioneros viejos, un amplio repertorio que me gustaría poderlo grabar todo a mi manera.



- ¿No alcanza el tiempo para un intérprete de cubrir el repertorio folklórico nacional?


- Lo ideal sería grabar un disco por año, en mi caso trato de llevarlo. El costo del trabajo y del tiempo es bastante, hay que dedicarse mucho. Sería bueno poder dedicarme más y salir poco, registrar muchas cuestiones de lo que quiero hacer. Con mi técnico hacemos cosas y vamos guardando para sacar más adelante. Pero las compañías no tienen interés en esto. A las compañías no les interesan los artistas folklóricos y no los buscan en los grandes festivales. Ahora les interesa más vender lo que está o viene de afuera. Nos cuesta más todavía difundir y dar a conocer lo que hacemos. Hoy el artista argentino está haciéndolo todo para poder salir adelante, pero por suerte, todavía quedan los cuyanos como ustedes, los salteños, los correntinos y en otras regiones del país, que siguen conservando el amor por la música argentina. Cada vez cuesta más y sobre todo a los chicos que vienen en camino.



- ¿El artista folklórico va perdiendo terreno frente a figuras de otros géneros?


- En los festivales hay que darle más lugar a nuestros cantores de folklore, en todos. Hay que obligarlos a que se preocupen por hacer su trabajo, que no es nada fácil. Pero deben también ser reconocidos y ocupar ese lugar que se merecen, porque se han preparado, que trabajan, que aman, que quieren la música propia, pero cuando buscan un espacio en un festival no lo encuentran. Hay que promocionarlos y cuidarlos más.



- Como el Chaqueño puede defenderse ante un programador, pero ¿qué sucede con los que empiezan?


- No es fácil. Luché para estar donde estoy. No nací famoso, ni mucho menos he deseado ser conocido. Fui un anónimo más como muchos cantores que buscaban un lugar en los festivales. Todo lo que hice me lo gané a poncho y guitarra. Hay que ver también otro aspecto, es en saber transmitirle nuestra poesía a la gente, que es la tarea real del intérprete. Pero el mayor juez es el público. Hay que tratar de buscar la mejor forma de hacer las cosas, si el camino es más angosto, más estrecho, más largo o más ancho, eso no interesa, el asunto es hacer. También viene el achique, como en todas las cosas de la vida, una vez estás en primera y después quedás en el olvido. Así como le pasa a un futbolista, un poeta, un cantor que han sido representantes de una zona del país y no es bueno que no se los reconozca. Por ejemplo, nadie se acuerda ya de Favaloro.



- En los festivales tradicionales vienen músicos de otro palo, ¿esto le genera incomodidad?


- La música no provoca incomodidad, mientras el artista la haga bien en lo suyo. Al contrario, tengo muchos amigos del pop, del rock que vienen se arriman y me saludan; me comparten cosas. El asunto es que el folklore no se venga abajo, entonces es importante alimentarlo todo desde abajo.



- ¿El despegue de Abel Pintos y Luciano Pereyra le da otra imagen al folklore joven?


- El folklore es una cosa, la innovación es otra. Lo que tienen ellos es que son artistas muy fuertes que cantan de todo. Luciano recorre Estados Unidos y México y al igual que Abel, quieren proyectarse a ser músicos a nivel mundial en la música latina. Ellos tienen muchas posibilidades.



- ¿Siente celos por ver que ellos van copando todas los escenarios?


- No, estoy satisfecho con todo lo que hice y en el lugar que estoy. Sigo manteniendo mi estilo y mi manera de cantar. Soy un tradicionalista total. Con muchas innovaciones y cantando a mi gusto, de lo que ya hicieron otros artistas buenos que admiro. Todo lo que hice hasta ahora no ha sido en vano. Me sumé al folklore, eso no se discute, venir de donde vengo, con un acento regional.



- ¿Cuál fue su carta ganadora, su ancho de espadas en su carrera?


- El hecho de defender el folklore y creer en mis convicciones. No sólo una carta, todo el mazo en sí, fue llevar y hacer valer hasta el cuatro de copas en un escenario. No soy muy bueno jugando al truco, pero juego a mi manera. Llevo 33 años de canto, con 33 puntos para el envido en mano y con el siete de espadas, más el ancho de espadas, no me gana nadie.


DATO


El Chaqueño Palavecino canta 33 falta envido y truco. Subirá al escenario del Teatro Sarmiento de la mano de Protea, este domingo 22 de abril a las 20. Anticipadas en DATA 2000 a partir del viernes 20 y sábado 21 de 11 a 13 y de 18 a 20. En la boletería día de la función, horario de corrido. Platea $700, $600; y pullman $600 y $500.