"En el 2012 yo estaba estudiando en San Juan, gané una beca para un curso de una semana en Buenos Aires y me acompañó mi mamá. Pasábamos por el Colón y ella me decía ‘Algún día vas a estar acá’… ‘Sí, mami…’., le contestaba yo, pero para mí era un sueño…". El que cuenta esa breve pero significativa anécdota es Sebastián Bustos, bailarín oriundo de Angaco. Y la relata casi diez años después, justamente desde el Teatro Colón, donde la semana pasada se estrenó como bailarín estable de la compañía dirigida por Paloma Herrera. Luego de sortear con éxito una audición a fines de 2019, culminados ya sus estudios en el Instituto Superior de Arte, el sanjuanino fue elegido como miembro del ballet, donde había hecho ya algunas incursiones con contrato; pero no pudo estrenarse como tal en 2020 -tal cual estaba previsto- ya que la pandemia paralizó las actividades del máximo coliseo argentino. Fue pues prácticamente un año de clases virtuales y, cuando regresaron a la presencialidad separados en burbujas, se abocaron a preparar la vuelta al escenario; que ocurrió el pasado 2 de septiembre, con un programa mixto: Vendaval e Itinerario Piazzolla. Es en esta última propuesta, con coreografía del músico, régisseur y coreógrafo Alejandro Cervera, donde Sebastián materializó aquel deseo que acunó desde jovencito en San Juan; y que su madre le auguró aquella vez.

"La verdad es que nunca me lo imaginé", confesó el joven, que se tomó las cosas con calma para poder paladear ese momento tan especial en su vida y en su carrera. "Me preparé tranquilo, no quería poner mi cabeza en otras cosas ni quería ponerme nervioso. Tuvimos la clase previa para calentar el cuerpo y la hice disfrutando… Es muy lindo estar ahí, pasar por maquillaje, peluquería, sastrería, es todo un camino que está bueno recorrer y disfrutar", comentó. "El estreno fue súper lindo, emocionado obvio y feliz, porque era mi debut como bailarín estable y en ese increíble teatro", subrayó el muchacho, que a los 17 se instaló en Buenos Aires, en un hostel, para dedicarse a la danza. Ya mudado y más cerca del teatro, se siente afortunado de poder vivir de esto -"no me puedo quejar", dijo- y rodeado de buena gente. 

El 2 de septiembre, el bailarín nacido en Angaco estrenó su título de bailarín estable del Colón, con Itinerario Piazzolla.

 

"Mis compañeros son lo más, un grupo súper lindo se armó. Y Paloma es muy amorosa, muy humana, da correcciones muy lindas, es un placer trabajar con ella… Es súper loco todo", expresó, recordando quizás las tantas veces que vio y admiró a la ex figura del ABT a través de una pantalla. Un contexto que sin dudas hace aún más gratificante esta carera exigente, que también demanda mucho esfuerzo. En su caso, en general son cuatro horas diarias con el ballet; más algunas otras clases que toma y actividad física paralela para poder mantenerse en óptimas condiciones y entregar lo mejor de sí a la hora de pisar el escenario. 

"Es todo para mí la danza. Bailar es como sentirse libre… sí, es eso, ser libre… yo lo siento así", explicó Sebastián, cuyos inicios fueron con gatos y zambas. "Mi maestra de folclore vio que yo tenía mucha flexibilidad y me sugirió que probara con el ballet. Se lo comenté a mi mamá y mis viejo me apoyaron desde el principio, no me dijeron nunca que no; y me mandaron. Cuando vi el mundo del ballet, quedé impactado", relató rememorando su primer contacto en el Estudio Coreográfico Argentino, que dirigía Violeta Pérez Lobos. "Me pareció súper hermoso, me enamoré y dije claramente ‘esto es para mí’. Y aún lo sigo sintiendo", confesó el artista, que también pasó por el Instituto Ballerinas antes de radicarse en Capital.

"Yo estoy súper agradecido, porque si no hubiera sido por mis viejos, no hubiese llegado adonde estoy", subrayó con el corazón apretadito, porque su familia todavía no ha podido verlo en el Colón. "Ellos tienen muchas ganas de verme y yo de que vengan… Ya se va a dar y será muy hermoso, súper", se ilusiona el joven a quien también le encantaría bailar alguna vez en el Teatro del Bicentenario. 

Recién comenzando a transitar uno de sus mayores anhelos, Sebastián no se plantea de momento la posibilidad de buscar otros horizontes. "Estuve toda mi adolescencia como planeando y ahora que más o menos conseguí uno de mis sueños, en uno de los teatros más importantes de Latinoamérica, fascinado de tener oportunidad de hacer ahí lo que más me gusta, dejo que la vida me lleve… Siempre hay sueños, pero voy a dejar que fluya. Ahora estoy súper feliz".