Los sonidos del bajo de Mike Pope calaron profundo en los oídos y generaron un ritmo alegre para la platea. Luces que dieron un ambiente intimista y de calidez que se conjugaron con la delicada arquitectura de la sala del auditorio Victoria, más el virtuosismo interpretativo de Mario Parmisano y la rotunda presencia de la percusión de Paul Wertigo, resultó en un coctel musical exquisito. All Stars Trío cautivó al público sanjuanino que asistió al espectáculo que ofreció anoche el conjunto de jazz para la función de abono de Mozarteum San Juan.
El concierto fue un estimulante para los sentidos de los espectadores, con un montaje sonoro que, por ejemplo, se podían sentir claramente las cuerdas del bajo de Pope cuando éste lograba hacer solos, que causaban sensaciones agradables al escucharlas. El repertorio de los tres músicos incluyó obras de Pat Metheny, del propio Chick Corea -quien fue el mismo Pope su bajista oficial- y piezas de la autoría de Mario Parmisano. También se escucharon melodías celebres del legendario Astor Piazzolla.
Una mezcla única como este ensamble jazzístico internacional pudo dar, sin guardarse nada y con una dinámica que hacía provocar al espectador más ganas de sentir los instrumentos con más fuerza. El show era casi interminable por la variedad de ritmos y climas que ofreció el trío en escena.
Además, para disfrutar aun más de las sensaciones causadas por el espectáculo, el público tuvo la oportunidad de tomar unas copas de vino fino a la salida del concierto como aperitivo especial de la velada.

