El Teatro de Títeres (en otros países se habla de marionetas) es una de las artes más antiguas y completas, donde se conjugan literatura, música, pintura, escultura, cine y otras disciplinas; y desde el 2003 tiene su propio día de celebración: El 21 de marzo es el Día Mundial del Títere. De cara a este festejo que se concretará mañana, DIARIO DE CUYO reunió a los principales referentes de la provincia que siguen activos, para hacer una suerte de balance sobre la actividad en San Juan. Rafael "Faelo" Morales, de El Adobe; Daniel Gil, de Zonda y Sur; David Gardiol y Edith Sigalat, de Títeres en Serio; Leo Almazán, de Títeres a Contramano; Verónica Almirón, de Luna Lunera y Mario Robledo, de Manos en Movimiento reflexionaron sobre el pasado cercano, el momento que están atravesando y cómo sostienen su labor creativa en comunidad. Un análisis que espontáneamente comenzó a darse en pandemia, un tiempo "paralizado’ pero a su vez "de creación y renovación’; y que -según Gil- "fue positivo a la hora de frenar un poco la vorágine y mirar en retrospectiva lo que venimos haciendo’.
A la hora de mencionar la época de esplendor creativo de la comunidad titiritera local, coinciden en que el Festival Titiriteando -que se concretó desde 2010 hasta el 2016- fue la mejor experiencia, ya que resultó en una unión fortalecida de todos los elencos. "Fue una época de gran productividad artística’, comentó Almazán. ‘Fueron los primeros años que presentamos muchas funciones en el Teatro Sarmiento y eso marcó un comienzo, logramos un reconocimiento social y una unión entre nosotros como nunca antes y que seguimos manteniendo’, agregó. Sin embargo, su colega de Zonda y Sur -para quien ‘el arte titiritero no está escindido de la situación social y económica de un país’- hizo una salvedad: "Desde otra mirada podemos decir que hoy también tenemos un presente dorado’, marcó el también escritor y músico en alusión a la existencia del Espacio TeS, que este mes cumple tres años de funcionamiento. ‘Contar con una sala como ésta, preparada para espectáculos de títeres, es un gran avance y es también signo de un crecimiento’, marcó Robledo y fue por más: ‘La mejor época para el arte titiritero sanjuanino es la que estamos viviendo ahora. Ahora vienen elencos nacionales e internacionales a la provincia. Pero también, tenemos varios cuadros culturales que vienen transitando años de labor; y hasta tenemos jóvenes expresiones como Faelo (junto a Luciana Strasnoy) y Roberto Tagua, de Sabor a calle; y otros chicos nuevos de 25 de Mayo, Titeresantes. Y lo mejor de todo es que ninguno de nosotros hemos abandonado o hemos dejado el arte. Todos continuamos’.
En cuanto a las técnicas que se utilizan en este lado del mundo, también hubo coincidencias, ya que los elencos comparten la técnica del guante y también la que por los años 70 y 80 introdujo Laura Romero, histórica titiritera, junto a Enrique Vellio: el títere ‘bocón’, que es un estilo muy similar al de las marionetas de Plaza Sésamo o Muppets, de Jim Henson. Esa tradición se mixtura con otras técnicas haciendo que ambos estilos sean icónicos en la provincia y practicado por todos los elencos hasta el presente.
Los caminos se abren al llegar al punto de las temáticas que cada uno aborda a través de sus muñecos y personajes. Por ejemplo, Gardiol apunta ahora a crear nuevas obras para trabajar la educación sexual integral (ESI); Almazán se orienta a temas sobre la nutrición, alimentación sana y también incluye diversidad; Gil está explorando asuntos vinculados al medio ambiente y el cuidado del agua; Verónica articula elementos de fantasía para niños y está escribiendo nuevas obras dedicadas a jóvenes y adolescentes, mientras que Faelo va por mensajes de tolerancia, sana convivencia,no violencia y respeto al otro; como también Robledo, que profundiza más en derechos humanos, igualdad y ecología. De igual modo coinciden que para desarrollar sus historias hay recursos que no pierden vigencia, como las corridas de los títeres, las caídas, las escondidas y las preguntas al público. "Es porque todos jugamos con los chicos, buscamos el teatro participativo y no podemos concebirlo de otra forma’, dijo Almazán.
Acerca del nivel que ha alcanzando el arte local respecto a otras compañías y elencos de afuera, Faelo estuvo de acuerdo con Almirón en que "el arte titiritero sanjuanino no tiene nada para envidiar a lo que se hace en otro lugar. Sin duda podemos mejorar lo estético, con constancia y tiempo; pero tratamos de innovar y el público es al final el que dirá si hay un desgaste; y habrá que ver qué hay que cambiar si no está funcionando. Lo mejor es ofrecer más calidad que cantidad’.
Finalmente, entre las materias pendientes, sostienen que es necesario consolidar más espacios y actividades de formación para generar nuevos elencos o nuevos titiriteros: "El público se renueva todo el tiempo y muy rápido; y si no mantenés una continuidad, el circuito se rompe. Una de las preocupaciones que tenemos es armar un semillero’, contó Gardiol. "Tenemos un instituto de formación de títeres reconocido por el Ministerio de Educación, pero por falta de recursos económicos para sostener el pago de los docentes y lo tuvimos que suspender este año’, agregó Sigalat.
En conclusión, los artistas consultados -que planean para septiembre una nueva edición del Festival Provincial Titiriteando; y tienen intenciones de realizar el Festín Nacional de Títeres, en diciembre- consideran que a pesar de las limitaciones materiales, las ideas no se agotan para ellos, porque creen en este arte como una búsqueda sin fin. Gil sintetizó del siguiendo modo: "Lo que hacemos es arte popular, pero no masivo. Y ante todo, el arte de los títeres es un hecho comunitario que ofrece alegría, humor y también reflexión. No significa que con nuestras obras cambiaremos al mundo, nuestro aporte a la sociedad es pequeño y aunque perdamos por goleada, seguiremos en el intento’.

