La periodista Miriam Lewin hizo un fuerte descargo luego del fallo de la Justicia que determinó que ella, Daniel Tognetti, Jorge Rial y Luis Ventura, además de la productora Cuatro Cabezas y el canal América, deben pagarle a Beatriz Salomón 30 millones de pesos por la emisión de la cámara oculta que mostraba a su entonces marido, el cirujano Alberto Ferriols, con una travesti en su consultorio. "Cualquier cónyuge de un funcionario corrupto investigado podría con este antecedente demandar a un periodista por haber 'destruido su hogar' y haberle causado daño a su desarrollo profesional", dice uno de los pasajes.

 

A través de dos cartas que hizo públicas en su cuenta de Facebook, Lewin, que en 2004 conducía junto a Tognetti el ciclo Punto Doc, donde se mostró la cámara oculta, indicó que "la condena de un juez de primera instancia a periodistas profesionales es un pésimo y grave antecedente" y que "el supuesto daño infringido a Salomón es inexistente". Además, aseguró que "Beatriz Salomón nunca fue mencionada en la investigación".

 

A 12 años de la escandalosa emisión, y luego de que se conociera el fallo, Salomón expresó que lo único que espera es "que no se atrevan a apelar". Sin embargo, su abogada, Ana Rosenfeld, señaló era probable que los demandados apelen la sentencia.

 

La ex vedette responsabiliza al informe de haber puesto fin a su matrimonio y a su carrera. En su momento, el tema estuvo en las pantallas de la televisión durante semanas y las propuestas de trabajo para ella comenzaron a disminuir de manera progresiva.

 

El descargo completo

En el año 2004, cuando conducía el ciclo Punto Doc, en América publicamos una investigación sobre los abusos sexuales cometidos por el cirujano plástico Alberto Ferriols.

 

Ferriols operaba en un consultorio no habilitado como quirófano, operaba a menores sin autorización de sus padres, no llevaba historias clínicas de sus pacientes transexuales y travestis con el consiguiente riesgo de eximirse de responsabilidades, e intercambiaba sexo por rebajas en las operaciones.

 

La cámara oculta publicada revelaba todas estas serias irregularidades, delitos y faltas éticas graves ("Juro desempeñar mi profesión a conciencia y con dignidad", dice el juramento hipocrático), lesivas de un bien superior de orden público como es la salud de la población.

 

Ferriols demandó a la productora Cuatro Cabezas, que llegó a un acuerdo extrajudicial antes de su venta a Eyeworks en el año 2007. El médico no compartió el monto de dinero recibido con su entonces ex mujer y madre de sus dos hijas, Beatriz Salomón. Nunca Beatriz Salomón fue mencionada en la investigación. Ella fue invitada al programa Intrusos en la Noche de Jorge Rial y accedió a una entrevista con él y su coconductor Luis Ventura.

 

La condena de un juez de primera instancia a periodistas profesionales es un pésimo y grave antecedente. Además, el supuesto daño infringido a la señora Salomón es inexistente. Cualquier cónyuge de un funcionario corrupto investigado podría con este antecedente demandar a un periodista por haber "destruido su hogar" y haberle causado daño a su desarrollo profesional.

 

En el año 2004, por una ley vigente de la época de Onganía, era ilegal modificar las características sexuales de una persona. Por eso las travestis optaban por inyectarse siliconas o aceite de avión, con un gravísimo riesgo para su salud o, si tenían algo más de dinero, operarse con los pocos médicos que accedían a hacer las operaciones de manera clandestina.

 

Uno de esos médicos, que recientemente apareció asesinado en un auto con su mujer, era el doctor Guillermo Luna, un cirujano plástico involucrado en una estafa a la obra social de la Policia Bonaerense conocida como el Lolagate. Una investigación que hicimos en Telenoche Investiga en 2002 publicada el 27 de noviembre, mostraba cómo Luna dejaba abandonadas a su suerte a las travestis que tenían graves complicaciones luego de las cirugías.

 

Otro de los médicos era el doctor Ferriols. Esos profesionales, amparados en su poder, cometían abusos de todo tipo. Lo hacían sobre una población vulnerable, sin derechos, que ni siquiera se atrevía a ir a denunciar a Tribunales porque sufría burlas y descalificaciones. Por suerte, parece que en estos años la sociedad cambió y se comprende lo que es la identidad de género. Y se reconoce el derecho de una persona a operarse en condiciones de asepsia y seguridad, sin ser abandonada, acosada o abusada sexualmente. ¿O no?

 

Fuente: Clarín