Ana Clara Zalazar Godoy tiene 30 años y se presenta como bailarina, coreógrafa y maestra especializada en heels y femme style. Para poder llegar a eso, recorrió un largo camino que estuvo marcado por la fortuna de haber dado con el estilo de joven y por la oportunidad de formarse con profesionales y especialistas que la llevaron a ser hoy una referente del estilo en auge en la provincia.
Todo inició hace décadas atrás, cuando Ana Clara tenía solo 8 años y comenzó a manifestarle a su madre sus deseos de bailar. En aquel entonces no fueron las academias de folklore o los institutos de danzas clásicas los que atrapaban su atención, sino la danza urbana. Comenzó a incursionar en el Hip Hop y si bien lograba cierta comodidad en el lenguaje, sentía que no lograba exponer todo su potencial.
“Fueron momentos en donde tomaba clases y las dejaba, no era algo constante, hasta el 2019, cuando comencé a encaminarse en la danza de una manera más profesional”, comenta la artista sanjuanina en diálogo con DIARIO DE CUYO.

En 2022 tomó la decisión de dar un paso más en la formación y viajó hasta San Luis para realizar un instructurado de femme style. Para comprenderlo de manera sencilla, el femme es considerado un estilo de danza moderno que fusiona la energía del Hip Hop y el Street Jazz con elementos del Vouge y el Waacking, haciendo foco en movimientos que sugieran sensualidad, feminidad, actitud y empoderamiento. Cuando a la técnica se le incorpora el uso de zapatos con tacos, la disciplina se denomina Heels.
Sobre la experiencia, Ana Clara comenta que tomar la decisión de formarse con Caro Amaya en San Luis, quien es una de las principales referentes de la disciplina en el país fue un antes y un después en su camino como artista, ya que desde ese entonces comenzó a viajar más para tomar clases, intensivos y seminarios en Buenos Aires como en otras provincias con diferentes figuras de la escena femme.

Al respecto reflexiona: “Creo que toda la vida quise hacer femme. Siempre seguí muchas figuras femeninas. En su momento lo más parecido que encontré fue el Hip Hop, pero con el paso de los años, a medida que fui incursionando me fui encontrando con este estilo que incluso no sabía que existía como tal”.
Durante su viaje hacia la formación profesional como bailarina de femme, Ana Clara comenzó a encontrar espacios donde potenciar su danza, donde probarla e incluso compartirla. Fue en el seno de la Comunidad LGBTIQ+ donde se halló potenciando una conexión más que poderosa. “Ahí comencé a entender y a medida que iba estudiando iba aprendiendo más y más. Sentí una conexión profunda con el estilo. Sentí una transformación”, comenta la joven.

Y continúa: “Me enamoré del estilo y por eso decidí estudiarlo a fondo. Hoy en día no me canso de seguir encontrándole cosas lindas, porque es eso lo que me genera”.
Con varios años construyendo su formación sobre el estilo, este año Ana Clara decidió darle vida a un proyecto que venía craneando desde hace un tiempo, denominado “Amar-Te”, un espacio de formación y punto de encuentro para ayudar a los demás desde la danza.

“Así como la danza es muchas veces un refugio, lo que busco es que también sea una herramienta para sanar y transformarnos, reencontrarnos con nosotros mismos”, reflexionó Ana Clara, destacando que de esa manera quizás puede llegar a personas que también sienten lo mismo que ella por la disciplina, pero aún no la han descubierto.

