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PLANTEO Y POLÉMICA

Basta de "por amor al arte": Carmen Cuenca sacudió el tablero cultural de San Juan

Con una seguidilla de posteos en sus redes, la artista visual abrió un debate sobre las exposiciones y la precarización del sector en la provincia.

Por Estela Ruiz M. 4 de mayo de 2026 - 19:17

La reconocida artista visual Carmen Cuenca plantó bandera y dijo "basta". ¿A qué? A través de una serie de publicaciones en sus redes sociales, anunció que no participará más en exposiciones de carácter gratuito, una postura que funcionó como un sismo dentro de la comunidad artística de San Juan.

Su planteo, cargado de una cruda honestidad, dividió aguas de manera inmediata: por un lado, despertó el apoyo de quienes ven en sus palabras una verdad silenciada sobre la precarización del sector; por otro, generó incomodidad en quienes sostienen que "mostrar la obra" es un fin en sí mismo, sin importar las condiciones.

La idea de Cuenca no es solo una retirada personal, sino un cuestionamiento profundo a un sistema institucional que, según dijo, sobrevive gracias al trabajo no remunerado y al esfuerzo económico de los propios creadores.

Los posteos de Carmen Cuenca

"Hoy comienzo quizás los últimos días de mi vida artística, no en el hacer, sino en estas prácticas a las que nos prestamos por necesidad de comunicarnos con el público. Es por eso que nos prestamos a que nos utilicen como relleno de cualquier actividad gratuita, ya que las artes visuales lo único que existe en estas épocas. Nos enorgullecemos de decir entrada libre y gratuita, es lo único que conozco con esa promoción, a pesar de lo cual no hay público masivo, en el mundo en que yo vivo todo cuesta y todo se paga, estaré en otra galaxia? El mayor dolor es que mis colegas se enorgullecen por un espacio o una nota, no les importa la falta de valoración de las artes visuales."

"Siguiendo con el planteo qué hice ayer, hay un fenómeno que está sucediendo en San Juan, cada vez hay más espacios para exponer, exposiciones que no tienen proyección, no se invita a posibles compradores (empresarios) no se llevan las muestras a otras provincias o países, son eventos sociales de encuentro entre artistas y una vez más nosotros lo permitimos: ¿uso o abuso? Seguiremos produciendo, pero dejemos las paredes de esos lugares vacías, se puede mostrar en el jardín o vereda de la casa de cada uno."

Quienes nos dedicamos a las artes visuales, tenemos tan baja la autoestima, que cuando nos convocan a exponer no preguntamos cuánto pagan, como los músicos, plomeros, electricistas, consideramos que nos hacen un favor por darnos una pared para colgar Quienes nos dedicamos a las artes visuales, tenemos tan baja la autoestima, que cuando nos convocan a exponer no preguntamos cuánto pagan, como los músicos, plomeros, electricistas, consideramos que nos hacen un favor por darnos una pared para colgar

"Quienes nos dedicamos a las artes visuales, tenemos tan baja la autoestima, que cuando nos convocan a exponer no preguntamos cuánto pagan, como los músicos, plomeros, electricistas, consideramos que nos hacen un favor por darnos una pared para colgar, lo cual no es así, porque por detrás hay todo un sistema que sin nuestro trabajo dejaría de existir. Tantas cosas han cambiado en el mundo y nosotros seguimos esperando la dádiva de darnos un lugar para mostrar. Nos prostituimos con tal de que se vea nuestro trabajo. Si nosotros no cambiamos las cosas no podemos esperar que los demás lo hagan."

Nosotros seguimos esperando la dádiva de darnos un lugar para mostrar. Nos prostituimos con tal de que se vea nuestro trabajo Nosotros seguimos esperando la dádiva de darnos un lugar para mostrar. Nos prostituimos con tal de que se vea nuestro trabajo

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Carmen Cuenca, destacada artista de San Juan, trabajando en su taller

"Encima tenemos que poner plata"

En entrevista con DIARIO DE CUYO, Cuenca profundizó sobre las razones que la llevaron a esta determinación. La artista, que nació en España, vivió desde pequeña en San Juan y estuvo 16 años fuera de la provincia (incluyendo una exitosa etapa en San Javier, Córdoba), regresó a la provincia por sus afectos, pero se encontró con un circuito difícil y complejo.

Relató que, tras realizar tres muestras consecutivas en espacios oficiales como el Centro Cultural Estación San Martín y el Chalet Cantoni, la frustración llegó al límite. "Yo no tengo un peso, vivo con lo justo, soy jubilada", confesó; y dijo que a la falta de una compensación económica por llevar la obra, se suma un gasto operativo que recae sobre el artista: "Ni siquiera ponen un vehículo para trasladar las obras. No tengo auto, tengo que pagar un remís para llevar todo y, encima, nos hacían poner plata hasta para el jugo del brindis", lamentó Cuenca, para quien muchas instituciones públicas subsisten gracias a que los artistas "les llenan las paredes de obras".

"A esas instituciones, si nosotros no exponemos, se les quedan las paredes vacías y no tiene sentido que les paguen el sueldo (…) Por detrás hay todo un sistema que sin nuestro trabajo dejaría de existir", expresó, consciente, sin embargo, de que "siempre habrá alguien que cuelgue sus cuadros gratis". Pero fue por más: “Son exposiciones que no tienen proyección, ni decir ‘bueno, las llevamos al Museo de Mendoza, las llevamos a Buenos Aires’. ¿Qué sentido tiene? Y tampoco es que va mucha gente… Van artistas, las familias de los artistas, algunos más…”, expresó Cuenca, quien también señaló que, las pocas veces que las instituciones adquieren alguna obra, “están elegidos con dedo a los que les compran. Lamentablemente. Siempre hay gente con influencia y les compran a ellos".

Cuenca dijo que regresará a este circuito cuando cambien las condiciones y se valore el trabajo del artista visual. "Si alguien me pregunta si quiero exponer, voy a preguntar cuánto paga, lógico, como cualquier artista cuando hay un espectáculo. Acá parece que es lo único gratis y en todas las invitaciones figura como orgulloso ‘Entrada libre y gratuita’. No sé, un bono contribución para ayudar a los artistas, o una rifa de una obra, hay cosas para hacer", agregó quien, de momento, seguirá con su producción, apostando a la autogestión y a las herramientas digitales.

"Estoy trabajando con gente joven para hacer posteos de obra, ofreciendo precios accesibles para motivar a la gente a que adquiera arte en vez de una reproducción en una tienda", explicó Carmen Cuenca, firme en su postura que -“ojalá”, suspiró- mueva a la reflexión.

- ¿Qué les diría a las autoridades, a quienes manejan los espacios culturales donde se hacen exposiciones?

- Que piensen en los artistas. Que nosotros también tenemos que comer y vivir. Yo sé que ha pasado a través de toda la historia del arte, pero si no intentamos cambiarlo…

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