San Juan se prepara para recibir una de las nuevas propuestas del circuito teatral nacional: Pablo Echarri y Paola Krum aterrizarán en el Teatro Sarmiento para protagonizar "Maldita Felicidad", una comedia que invita a reflexionar sobre el éxito y los vínculos.
Maldita Felicidad: Pablo Echarri viene a San Juan junto a Paola Krum
La comedia marca el regreso de la dupla, que se consagró en televisión con éxitos como Montecristo y El Elegido.
Tras su exitoso estreno en la calle Corrientes de Buenos Aires, esta pieza dirigida por Daniel Veronese llegará a suelo sanjuanino el 9 de agosto, para ofrecer una única función que promete risas y debate. Las entradas ya se encuentran disponibles a través de la plataforma EntradaWeb,
Un reencuentro esperado
El regreso de Echarri y Krum no es un hecho menor. Luego de haber consolidado su química en ficciones televisivas históricas como "Montecristo" y "El elegido", la dupla se reencuentra sobre las tablas bajo un registro más íntimo y contemporáneo.
En esta ocasión, están acompañados por un elenco de lujo que completan Carlos Portaluppi e Inés Palombo, quienes aportan una densidad interpretativa que ha sido aplaudida por la crítica.
Entre copas y verdades incómodas
La historia se dispara durante una cena de festejo que toma un rumbo caótico. Guido (Portaluppi) y Celeste (Krum), dueños de una editorial independiente, celebran que la novela de su autor estrella, Peter (Echarri), se ha convertido en un best seller. Sin embargo, el conflicto estalla cuando intentan convencer al excéntrico escritor de que su próximo libro trate sobre la felicidad, un concepto que él, en pleno desequilibrio ante el éxito, parece despreciar profundamente.
Escrita por Agustina Gatto, la obra despliega un ritmo vertiginoso donde el alcohol funciona como catalizador de secretos y miserias. Con la llegada de Ari (Palombo), el cuarteto se sumerge en un interrogatorio sobre sus propias vidas, cuestionando si la realización personal es realmente posible o si es solo una construcción inalcanzable.
"Maldita Felicidad" logra un equilibrio entre el humor ácido y la profundidad emocional. Es una propuesta que, según la crítica nacional, más allá de sus protagonistas, se sostiene por un texto sólido y una dirección que privilegia el conflicto humano, asegurando que el espectador salga del teatro no solo entretenido, sino con nuevas preguntas sobre el sentido de su propia felicidad.