El papa Francisco alertó ayer ante el Parlamento Europeo (PE) sobre las ‘consecuencias dramáticas‘ de la crisis económica y advirtió sobre los riesgos de tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un ‘gran cementerio‘ de inmigrantes por el creciente flujo de indocumentados que buscan llegar al continente.
En un discurso dirigido a los 500 millones de ciudadanos de los 28 estados-miembro del bloque, el Pontífice abordó la dignidad de los europeos, aspecto que vinculó a la necesidad de cubrir ‘lo mínimo necesario para vivir del trabajo‘. Francisco pidió a los legisladores que ‘la envejecida Europa‘ deje de girar en torno a la economía y ponga en el centro de sus preocupaciones la dignidad del hombre.
En medio de sus discurso, un grupo de seis eurodiputados de un bloque de izquierda española abandonó el recinto expresando que la Eurocámara ‘es una institución pública y laica‘ en la que ‘no caben sermones religiosos‘. Francisco aludió asimismo a la ‘soledad‘ que enferma a Europa y que, según subrayó, se agudizó por la crisis económica.
En su segundo discurso en el Consejo de Europa, el papa le recordó al Viejo Continente su ‘responsabilidad en el desarrollo cultural de la humanidad‘. El papa regresó ayer por la tarde al Vaticano después de haber visitado el PE y el Consejo de Europa en la ciudad francesa de Estrasburgo. Fuentes: Efe y Télam

