México se preparaba anoche para enfrentar los embates de Patricia, uno de los huracanes más poderosos jamás registrado en la historia, que comenzaba a tocar las costas del Pacífico forzando el desalojo miles de personas de centros turísticos, el cierre de comercios y el corte de servicios para evitar una catástrofe.
Anoche a la 20 horas de Argentina, el ojo del huracán, de categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson, tocó tierra en las inmediaciones del poblado de Emiliano Zapata, en el occidental estado mexicano de Jalisco, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
El SMN informó que el centro del meteoro, cuyo diámetro creció a 10 Km, tocó tierra a las 18.00 hora local y precisaron que el fenómeno se movía hacia el nor-noreste a 22 Km por hora.
El ciclón mantiene vientos sostenidos de 305 Km por hora y rachas de 380, que impactan el área de las bahías de Tenacatita, Cuestecomate y Navidad, en los municipios de La Huerta y Cihuatlán, Jalisco.
En las inmediaciones del huracán se esperan olas de hasta ocho metros, así como ‘la posible formación de trombas marinas, torbellinos y tornados‘, detalló el boletín.
Protección Civil mantenía en alerta roja (peligro máximo) los estados de Colima, Jalisco, Nayarit, Aguascalientes, el sur de Zacatecas y de Durango, así como las islas Marías y Marietas. Asimismo, en buena parte de Michoacán, si bien en fase de alejamiento.
Frente a la amenaza cierta de devastación y catástrofe, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto alistó a sus fuerzas armadas y de seguridad para asistir y proteger a la población del huracán más poderoso del planeta, según el Centro de Huracanes de EEUU.
Peña Nieto, aseguró que el país ‘enfrenta una amenaza de gran escala‘ y destacó que la prioridad es ‘proteger y salvar la vida de los mexicanos‘. A través de la red social Twitter el mandatario aseguró que la prioridad de su gobierno ‘es proteger y salvar la vida de los mexicanos‘.
El Ejército desplegó ayer al menos 3.000 efectivos por tierra y aire para atender la emergencia, una parte de las tropas fueron enviadas a través de helicópteros desde la región militar en Jalisco y de la Marina en Colima hacia Playa Perula, Manzanillo y Puerto Vallarta. La zona hotelera costera de Jalisco había sido evacuada y miles de personas fueron trasladadas a albergues. Por la tarde, fueran cerradas las carreteras para evitar la circulación de vehículos particulares y conminaron a los pobladores a no salir a las calles. Muchas tiendas cerraron y habían colocado tablas de madera para proteger las ventanas.
‘Anoche fui al supermercado y las filas para pagar eran enormes, así que me fui y regresé hoy temprano y compré algo de pan, salchichas y queso‘, dijo Agustín Solís, de 65 años, quien vive en el piso 15 de un edificio frente al mar en Puerto Vallarta.
Los bancos y las estaciones de servicio cerraron, las escuelas suspendieron clases y fue cortado preventivamente el suministro eléctrico en la zona de influencia de la tormenta.
La Organización Mundial de Meteorología equiparó a Patricia con el devastador tifón Haiyan del 2013 que azotó Filipinas, destruyó alrededor del 90% de la ciudad de Tacloban y dejó más de 6.300 muertos.

