Más de 2.000 personas murieron por el corrimiento de tierras que se produjo el viernes en el noreste de Afganistán y que es uno de los peores desastres naturales del que se tiene registro en la historia del país asiático. La precariedad de medios no permitirá que al menos hasta dentro de varias semanas se conozca el número exacto de víctimas mortales causadas por el siniestro.
