Tras haber logrado las tasas de desempleo más bajas de su historia (5%), Uruguay estudia la posibilidad de permitir que jubilados y menores de edad sean empleados en la construcción, un sector que este año requerirá 10.000 nuevos puestos de trabajo.

El presidente, José Mujica, informó ayer, durante una de sus audiciones radiales periódicas, que ha recibido esta semana un pedido en ese sentido de la Cámara de la Construcción del Uruguay.

‘Nos viene a pedir que tratemos de habilitar a los jubilados que quieran para que puedan volver al trabajo en la industria de la construcción y que hagamos posible que en tareas que no suponen riesgo se pueda incorporar a los muchachos de más de 16 años‘ con alguna formación, relató el mandatario.

‘Es para cumplir con el conjunto de trabajos ya comprometidos’, argumentó.

Como ejemplo puso la construcción en el oeste uruguayo de una planta papelera del consorcio formado por la finlandés Stora Enso y la chilena Arauco, la mayor inversión de la historia del pequeño país suramericano con 1.900 millones de dólares y que está ‘precisando 500 tipos nuevos por mes que vayan a trabajar‘.

Según Mujica, el sector cuenta ahora con cerca de 70.000 trabajadores, cuando después de las crisis de Brasil, a finales del siglo pasado, y las posteriores de Argentina, en 2000, y Uruguay, en 2002, la cifra se situó en apenas 15.000, muy por debajo de los 43.000 que había llegado a tener en 1998, en tiempos de bonanza.

Y recordó que la construcción es ‘el termómetro del conjunto de la marcha de la economía‘, que este año crecerá a un 4%, un ritmo inferior a las cifras casi asiáticas de los últimos años, pero notable a tenor de la situación en Europa y EEUU.

‘Nunca hemos tenido presupuestos como los que tenemos hoy, nunca hemos comprado 50.000 autos como en 2011. Nunca tuvimos tantas mujeres participando en el trabajo‘, agregó Mujica.