Buenos Aires, 5 de junio.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo que las fotos de sus fiestas no son escandalosas y denunció la publicación como una "agresión" a la intimidad.

"No tengo ningún miedo. Son fotos inocentes, no hay ningún escándalo, pero se trata de una violación inaceptable de la privacidad y una agresión escandalosa", afirmó Berlusconi.

En declaraciones a la emisora Radio Anch’io, el jefe del Gobierno italiano defiende que se trata de imágenes de "invitados" que no hacen nada vergonzoso, pero que han sido "agredidos" en su intimidad.

"Las fotos muestran a personas que se dan un baño en un jacuzzi en el interior de una casa privada para invitados", respondió Berlusconi cuando se le preguntó por la imagen en que aparece un hombre completamente desnudo, con una erección, junto a una muchacha recostada en una reposera, también ligera de ropa. Además, dice, los invitados a su casa "se comportan como les da la gana".

Pese a esta defensa de la "inocencia" de las imágenes, Berlusconi denuncia que éstas constituyen una "agresión". Sus invitados, dice, han sido "agredidos" al ser fotografiados. "Es escandaloso que se pueda permitir hacer fotos desde lejos con teleobjetivo y entrar así en la intimidad de las personas", afirmó.

El diario español El País publicó en su edición de hoy "una selección de fotografías de las fiestas de Il Cavaliere que fueron censuradas en Italia luego de la denuncia del premier italiano", Silvio Berlusconi.

Bajo el título "Las fotos prohibidas de Berlusconi", el diario publica en su sitio dos fotografías: una muestra a Silvio Berlusconi en compañía de algunas mujeres, y en la otra a dos jóvenes en topless que toman sol.

El diario recuerda que "Antonello Zappadu, de 51 años, que entre 2007 y 2009 fotografió Villa Certosa, la espléndida residencia sarda de Berlusconi", fue inscrito en el registro de los indagados por violación de la privacidad e intento de estafa, en el ámbito de un caso que ha creado un terremoto político en Italia.

Según El País, Zappadu no es un paparazzo, que pesca imágenes indiscretas, es un reportero gráfico y prefirió proteger la identidad de las personas que aparecen en las imágenes.

Por esta razón, todos los rostros publicados por el periódico español no son reconocibles porque han sido borrados por el mismo fotógrafo.