La economía brasileña salió de la recesión técnica a la que había sido empujada por la crisis mundial al crecer el 1,9% en el segundo trimestre de este año frente al primero, según datos divulgados ayer por el Gobierno.
La reacción del Producto Bruto Interno (PBI) fue rápidamente festejada por el ministro de Hacienda, Guido Mantega, para quien la cifra permite prever que la mayor economía latinoamericana terminará el año con un crecimiento del 1% y que la expansión llegará al 5% en 2010, prácticamente igual a la de 2008 (5,1%). "Brasil es el país que se recuperó más rápido en el mundo" de la crisis económica global, afirmó efusivamente Mantega y previó tasas de crecimiento aún mayores para el tercero y cuarto trimestre de este año.
Según los expertos la retracción de la economía en dos trimestres consecutivos configura un cuadro de "recesión técnica". Ese escenario recesivo fue superado en el segundo trimestre de este año cuando se produjeron bienes y servicios por 756.000 millones de reales (cerca de 389.000 millones de dólares) y el PBI creció el 1,9%, según consignó ayer el Instituto Brasileño de Geografía Estadística (IBGE).
El factor que tuvo más incidencia en la recuperación económica fue la expansión del "consumo de las familias" que en el segundo trimestre fue 2,1% mayor que en el primero. A ello se le suma, según apreciaciones del ministro Mantega, las medidas adoptadas por el Gobierno para incentivar la industria y el consumo, precisamente los dos sectores que impulsaron el crecimiento en el segundo trimestre.
Mientras que la industria creció un 2,1% en el segundo trimestre frente al primero, el sector de servicios creció un 1,2% y el agropecuario registró una contracción del 0,1%. De la misma forma, el consumo de las familias creció un 2,1% en el trimestre, mientras que el consumo del Gobierno se retrajo un 0,1%.
Brasil comenzó a sufrir en octubre pasado los efectos de la crisis global, que causó una fuerte bajada de la demanda internacional de materias primas, de las que es uno de los mayores exportadores mundiales, lo que tuvo un fuerte impacto en la industria.
Para contrarrestar la crisis, el Gobierno inyectó millonarios recursos en el mercado para facilitar el crédito y redujo los impuestos sobre los sectores industriales más afectados, lo que permitió una disminución de los precios de productos como automóviles y electrodomésticos.
Mantega anticipó que, como esas medidas ya cumplieron su objetivo, los incentivos fiscales serán suspendidos a finales del año. "La economía ya está caminando con sus propias piernas. Ya no necesita ser ayudada por el Gobierno, aunque lógicamente que seguiremos bajando las tasas de interés, aumentando el crédito y estimulando las inversiones", afirmó.
Según el economista Roberto Olinto del IBGE, los incentivos del Gobierno permitieron mantener en expansión el consumo interno, que se ha convertido en el principal motor del crecimiento de la economía brasileña.

